“Me dices que tu hijo, según un diagnostico tiene baja autoestima, y me preguntas que podrías hacer. Te comparto algunas ideas.”


Según Nathaniel Branden, erudito sobre el tema, la autoestima tiene que ver con la confianza en que tenemos la capacidad para enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida, para triunfar y ser felices, sentirnos respetables, con capacidad para superar nuestras carencias y necesidades.
Él afirma que una autoestima saludable implica ser razonable, realista pero también haber desarrollado la intuición. Haber logrado independencia y flexibilidad pero también creatividad para superar retos, incluso capacidad de admitir los propios errores.

Una autoestima baja se correlaciona con: irracionalidad, ceguera ante la realidad, rigidez y miedo a lo nuevo.

Afirma que tiene seis pilares:

• Vivir conscientemente, darse cuenta de la realidad.
• Aceptar lo inmodificable, y cambiar lo modificable.
• Responsabilidad hacia uno mismo en salud, relaciones, trabajo o estudio o vocación.
• Ser capaz de autoafirmar el propio valor.
• Tener claro la vocación de vida y caminar para lograrla.
• Tener integridad personal, esto es, vivir según principios como la veracidad o la honestidad.
Todo esto implica acciones diarias consecuentes a cada uno de los pilares de manera que se conviertan en patrones de vida o virtudes de carácter.
Desde un punto de vista cristiano quien más ha aportado al respecto es el padre carmelita Luis Jorge González, para quien hay cinco características importantes:
• Reconocer que eres único e irrepetible.
• Ser autoconsciente o darte cuenta, no vivir en la superficie.
• Tener alto nivel de responsabilidad frente a los retos de la vida
• Ser libre de cadenas o de relaciones indebidas.
• Ser capaz de amarte y amar a los demás.
Para él se necesita otra persona para mejorar tu autoestima. La baja autoestima implica un autoengaño que te dice “no puedes, no tienes méritos, no vales” quizá provocado por alguien que de devaluó tanto, que tu aceptaste su auto devaluación y te permitiste afirmar “están bien: no valgo”.
Quien elevará tu autoestima te apreciará o estimará en todo lo que vales. Con una mirada plena de amor, te dirá “tú vales mucho” y con actos te lo demostrará. Un segundo después de esta mirada podrás reconocer la imagen de tu yo verdadero y ver tu alma “tan perfecta como Dios la creó”, esto es, te reconocerás como verdadero hijo perfecto de Dios.
Esto se ha confirmado con la teoría de la “Profecía que se cumple”. Esta afirma que lo que otra persona espera de alguien, sea para bien o para mal, se cumplirá. Si un padre afirma “eres un irresponsable o terminarás en la cárcel” esto tarde o temprano muy probablemente sucederá. Pero si afirma “serás un hombre valioso” lo lograrás. Llegarás a ser una gran persona si te tratan como una gran persona.
El padre del hijo pródigo, cuando éste regresó de su viaje cansado y hundido, nunca le exigió o regañó, culpándolo, simplemente lo vistió, le dio un anillo valioso y celebró una gran fiesta, su hijo había regresado de su extravío. Y Dios hace lo mismo con cada uno de nosotros.”

Por Teófilo Aguilar

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