“Estoy emocionado”. Así describe el cantante Nek su particular estado de ánimo en este importante momento de su vida, que no es precisamente por estar a punto de subir al escenario de Sanremo o a recibir el premio al álbum más vendido del año.

No, Nek se los está contando a sus amigos de Facebook y otras redes sociales justo antes de subir a una furgoneta algo destartalada, que luce un impreso que dice “Novos Horizontes”. Va camino a las favelas de Quixada, en Brasil -destaca esta semana revista Credere-, para distribuir comida a familias pobres y a muchos niños apenas vestidos, pero que parecen siempre alegres.

Esta especie de diario puesto en las redes -apreciado por los fanáticos de Nek con decenas de miles MeGusta, comentarios y fotos- es producido por el cantante desde hace un par de semanas, cuando inició este viaje misionero que a principios de verano lo llevó a viajar a Sudamérica con algunos amigos de Nuevos Horizontes; entre ellos el sacerdote Davide Banzato, asistente espiritual del movimiento fundado por Chiara Amirante.

Caballero de la Luz

El vínculo entre el artista y Nuevos Horizontes nació hace una docena de años, casi por casualidad, después de un concierto de caridad. Transformó la vida de Filippo Neviani (nombre real de Nek), que entonces se definía a sí mismo como “un cristiano tibio” y que hoy es Caballero de la Luz; vale decir, un consagrado “para llevar el Amor a un mundo que se muere de falta de Amor, con el compromiso de testimoniar la alegría de Cristo resucitado y de llevar la revolución evangélica al mundo”.

De eso se trata lo que Nek ha estado intentando plasmar en Brasil, donde pasó sus días especialmente entre los niños “que sólo necesitan jugar cantar correr ser abrazados“, escribió en Facebook con los verbos uno al lado del otro sin una coma, para dar aún más relevancia a sus palabras. “Hoy los niños corren felices, les encanta bromear y reír. ¡Mira lo que puede hacer el amor!“, añade en otro post, que acompaña una a una foto-registro con los pequeños de la Ciudadela de Quixada, la comunidad impulsada por Nuevos Horizontes, paralela a la de Fortaleza. Y también allí estuvo Nek, una de las ciudades más peligrosas del mundo por sus episodios de violencia y tristemente conocida como capital de la prostitución infantil.

En Brasil, el cantante de 46 años y los otros voluntarios hicieron todo lo posible con el “Progetto Coração”, destinado a satisfacer las necesidades básicas que muchos bienhechores, incluidos los italianos, apoyan con algunas decenas de euros al mes. Una generosidad que también ha permitido la construcción de dos albergues para niños de la calle víctimas de la violencia, un centro de recuperación para niños y uno para la formación de madres.

Una “fotografía” que Nek tomó capturaba todos los matices de la realidad que padecen millones de niñas y niños del mundo. La acompañó del siguiente texto: “Historias terribles de degradación son verdaderas… hacen enroscarse tu piel. Niñas que a los 11 años de edad son obligadas por sus padres a prostituirse, a consumir drogas y luego abandonadas. Nem, ahora un muchacho, vivió de niño en un auto abandonado en una gasolinera y fue torturado por camioneros ebrios que apagaban en su cuerpo sus cigarrillos. Una mujer le salvó llevándolo a la comunidad”. Y de nuevo la invitación del cantante, que vale más que mil palabras: “¡Mira lo que puede hacer el amor!”

Publicado originalmente en Portaluz

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