Dios es mi Padre
Dios es mi Padre, ¡qué feliz soy! Soy hijo suyo, hijo de Dios. Si Dios cuida de mi, ¿qué me puede faltar? ni un solo instante, no, me deja de mirar; mi vida suya es, cual diestro tejedor, la va tejiendo Él con infinito amor. Hilo por hilo tejiendo va, si tú le dejas ¡que bien lo hará! Después del huracán un pájaro cayó, no…