En la Iglesia católica veneramos a la Santísima Virgen María en diferentes advocaciones, es decir, tiene diferentes nombres por el lugar donde se apareció o por los favores que ha concedido por inspiración de sus devotos pero es la misma Madre de Dios.

La Madre Santísima de la Luz se venera en la Iglesia de Catedral de león Gto. originaria de Sicilia pintada según varios autores en el año de 1722, llegando a dicha ciudad el 2 de julio de 1732. Le son dedicados los días miércoles por razón de que en 1850 libró a la ciudad de una epidemia de cólera.

ORACIÓN

Hermosísima y amantísima Señora, Reina del cielo y Madre de los pecadores: llegó el momento que mi corazón afligido por la culpa y agobiado por el peso que le han impuesto sus pasiones, vea sus errores y conozca el deplorable estado en que se encuentra: no tengo a quien volver mis tristes ojos; nadie puede darme el alivio ni extender la mano para socorrer a un desvalido; sólo Tú, Señora; Tú, que eres el remedio de los afligidos, el consuelo de los desamparados, la Madre de los pecadores y la luz que puede alumbrarnos; aquí estoy, Señora, postrada ante tus altares, regándolos con mi llanto y presentándote compungido mi corazón.

¿Para quién, Señora, se hicieron los favores? ¿No fueron para el infeliz? Sí, Señora, es honor tuyo amparar a un desvalido: muévate a piedad la obscuridad en que me hallo; alúmbrame, Señora y seré salva;  extiende tu mano protectora y respirará un cautivo del pecado: todo cuanto miro en Ti me alienta y conforta: la dulzura de tu nombre, ese semblante agradable y risueño, todo, todo me hace esperar mi felicidad: permite, Señora, que un desdichado te llame Madre; sí,  Madre Santísima, Madre de la Luz, Madre mía, piedad, misericordia; acepta, por tanto, las alabanzas que mis labios te dan, y usa conmigo de tus antiguas gracias.

 

Comparte:

About Author

Comments are closed.