Uno de los grandes dilemas a los que se enfrentan las deportistas de élite es cómo poder compaginar su carrera con la maternidad. Ser madre significa tener que aparcar temporal o definitivamente la competición por lo que muchas renuncian a ser madres o esperan serlo una vez que se retiren, aunque a veces ya es demasiado tarde.

Este no ha sido el caso de la atleta estadounidense Sarah Brown, una de las mejores corredoras de media distancia de su país y que aspiraba seriamente a ser medalla olímpica en estos Juegos de Río.

Mientras se preparaba a conciencia para los Juegos Olímpicos, Sarah Brown se enteró de que estaba embarazada. Ante esta tesitura tenía dos opciones: seguir adelante y renunciar al gran sueño de su vida o abortar y hacer como si nada hubiera pasado para seguir entrenando.

Esta atleta de 29 años que compite para el equipo New Balance no se lo pensó. Ella sería madre aunque tuviera que renunciar a Río de Janeiro. Y es que historias como la de Brown no tienen siempre el mismo final. Muchas deportistas se han visto presionadas y al final han decidido abortar.

En una entrevista en la revista Elle, la norteamericana cuenta su historia y su experiencia de la maternidad que ha provocado que tenga que ver la competición olímpica por televisión.

Nunca pensó que pudiera estar embarazada porque ella utilizaba el método antinconceptivo DIU. Estaba en el punto más alto de forma y preparación y de repente “me sentía muy fatigada en las carreras como si estuviera corriendo por la arena. No podía entender qué iba mal. Fue en ese momento cuando descubrí que estaba embarazada, fue un aluvión de emociones encontradas”.

Sin embargo, lejos de entristecerse ella estaba emocionada. “Era mi primer hijo y mi marido y yo teníamos planeado tener hijos en algún momento, pero acababa de ocurrir un poco antes de lo que esperábamos”.

Sarah Brown también ha revelado en otra entrevista que desde que se enteró de la noticia ella quiso tener el bebé. “Fue uno de esos momentos en los que no estaba preparada para tener un hijo, pero en cuanto me enteré que estaba embarazada tampoco estaba preparada para la idea de perder a ese bebé”, afirmó.

“Estaba asustada por convertirme en madre pero al mismo tiempo era lo que yo quería”, aseguró esta atleta cuya hija tiene ahora cinco meses y de la que presume en las redes sociales mostrándose como una madre orgullosa. Aún así, ella no dejó de entrenar durante el embarazo ni tras el parto.

Además Brown dijo algo que irritará a las feministas de postín. Ella aclaró que la decisión de seguir con el embarazo no era sólo suya como mujer sino que era un asunto de familia, entre su marido que además es su entrenador.

El embarazo y el parto cortaron su puesta a punto y finalmente no ha podido competir en los Juegos pero Sarah Brown se ha convertido en un referente para muchas mujeres que temen sacrificar sus carreras por ser madres. Ella no se ha arrepentido. Es más, ahora es realmente feliz.

Fuente: ACTUALL

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