La familia es la comunidad pequeña conformada por padre, madre e hijos, es el núcleo principal de la sociedad, pues de ella surgen los individuos que viven, colaboran, trabajan, producen en el entorno social en el que están inmersos.

La familia como base de la sociedad, tiene gran influencia sobre la misma, porque de ella dependen las aportaciones que se hacen a la sociedad, tanto en el sentido interno como externo, es decir; los valores, las acciones que dependen de estos valores y de la forma de pensar de los individuos. En suma, la sociedad es la expresión de la familia.

Siendo la familia la célula de la sociedad, ocupa la importancia de describir sus funciones, haciendo hincapié en los progenitores, quienes son los dirigentes principales de los cuidados, educación y crianza. De la parte formativa que es la principal tarea de los padres, dependerá el futuro de cada miembro de la familia.

En la familia se dan los procesos que llevarán a la persona hacia la madurez. El término madurez, muchas veces es referido hacia los frutos que han alcanzado un desarrollo completo y pueden cortarse del árbol, o extraerse porque ya están en su momento culmen, listos para consumirse. En el contexto del que se habla tiene una explicita relación; en primer lugar el fruto dependió en su totalidad de la planta u árbol, que le engendró; pues los nutrientes, agua, minerales, llegaron a él por medio de las raíces y conductos transportadores. En esta fase, el fruto que empieza a crecer tiene una dependencia total hacía el árbol, o planta a la que pertenece. Esta cerca de otros frutos que al igual son dependientes. Llega un segundo momento en que el fruto ha alcanzado su madurez y debe ser cortado, o al igual caerá por sí solo, logrando así la fase de independencia. Es decir, “el fruto ya está listo”.

Utilizando esa comparación, lo mismo sucede en la familia; el hijo recién nacido, tiene una dependencia total hacia la madre quien le provee de los cuidados necesarios para su desarrollo, así mismo, el padre contribuye al bienestar del niño, ya sea directamente, como cuidador, o cuando es el que le provee de lo necesario para la subsistencia. Ambos progenitores asumen la responsabilidad del cuidado del pequeño, como de los hijos mayores.

La tarea de satisfacer las necesidades del niño, cambia a medida que éste se desarrolla, y la madre y el padre son quienes en el proceso de crecimiento van determinando un cambio gradual de actitud que permita al niño la separación. El ambiente en el que el niño se encuentre, va a ser un facilitador u obstaculizador para que se proporcionen las herramientas necesarias, y se vaya logrando la separación. En este aspecto, los papás son los principales responsables de encaminar sanamente la maduración del niño, al igual los hermanos quienes influyen en menor medida.

 

 

Emma Monjaraz Anguiano

 

 

 

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