¿Estás algo desesperada por la espera o cansada del “¡tan bonita y sin novio!”? ¿Sientes la presión de tu entorno para que consigas enamorado “ya mismo”, o confundida por la típica recomendación de “¡no exijas tanto de un chico y baja un poco tus estándares, porque si no te vas a quedar sola!”?

¡Cuántas veces tus amigas están más preocupadas que tú misma y sufren más que tú al verte sin novio! ¡Sí, tanto sufren que empiezan a buscarte novio cuando tú no estás ni preocupada por eso! ¿O ha empezado a rondar por tu mente la idea de que por hacer esta opción de vivir la Castidad le has cerrado las puertas al amor?

¡Mantén la calma y no te dejes confundir! En primer lugar, no dudes que vivir la Castidad no significa que estés cerrada al amor, al contrario, significa que tu corazón está realmente abierto al amor, ¡pero al verdadero! Y ese amor no se encuentra cuando te dejas llevar por la desesperación y aceptas al primer chico que se interesa por ti “porque ya llevo mucho tiempo sin novio”.

La verdad es que al haber hecho esta opción por vivir la virtud de la Castidad a la primera a la que le has abierto las puertas del amor auténtico es a ti misma. ¡Sí¡ ¡A ti misma! Porque de ese modo abres los ojos a la verdad, la gran verdad de que eres una mujer digna de amar y ser amada de verdad, no a medias, no por temporadas, no mientras des algo sexual a cambio, sino para siempre y sin condiciones. No debes rebajar tus estándares jamás, pues no naciste para recibir “migajas de amor”, sino que estás hecha para darlo y recibirlo completamente.

Ten paciencia y aprovecha verdaderamente el tiempo de tu soltería, haciendo de él un tiempo de preparación interior para poder alcanzar ese amor verdadero que tanto anhelas y mereces encontrar. Y para que NO TE APRESURES ni TE ENGAÑES a ti misma, desde mi propia experiencia —tengo 21 años y 4 de soltera—, quiero ayudarte a identificar algunas ideas o mentiras que solemos creernos para apresurar las cosas:

1. “¡Conseguir un chico que te respete es tan difícil!” Es verdad. Verdaderamente conseguir enamorado cualquiera es fácil, hoy en día basta con que se gusten y tengan “química” para que estén juntos. Para tener cualquier enamorado basta con bajar un poco tus estándares, y eso no es difícil. Si lo hubieras querido créeme que lo hubieras tenido hace mucho, pero lo que verdaderamente tu corazón anhela es encontrar un compañero que se respete a sí mismo y te respete a ti, alguien que te valore tanto que no solo acepte tu propósito de vivir la castidad sino que te ayude y esté dispuesto a sacrificarse a sí mismo por ti. Eso sí se hace un poco más difícil, ¡pero solo un chico así vale la pena!No te engañes, a un “chico cualquiera”, con problemas o vicios, tú no lo vas a poder cambiar, él te va a terminar cambiando a ti (para mal) y solo te hará llorar todos los días…

2. “Ningún hombre me va a querer así (virgen o casta)”. ¡Mentira! A la hora de buscar algo serio o “sentar cabeza”, los chicos no buscarán una “chica fácil”, sino a la que se hace respetar. El que se debe preocupar de “no ser aceptado así” es el hombre que no está dispuesto a vivir la castidad, quien no te cuide y te proteja de su propio egoísmo o impulsos sexuales. ¿Quieres a un hombre como muchos o como pocos? Si bajas tus estándares solo porque “me gusta” y “hace tanto tiempo que estoy sola”, obtendrás un hombre “como muchos”. Si mantienes tus estándares elevados con el tiempo encontrarás a un hombre como pocos, y ¡esos son los que valen la pena! ¡Y tú mereces a un buen hombre que por amor a ti sea capaz de dominarse a sí mismo y respetar y luchar por tus ideales y sueños!

3. La otra versión: “Ningún hombre me va a aceptar así (no virgen)”.

Es irónico y contradictorio cómo las mujeres podemos creer que vamos a ser rechazadas tanto si no tenemos experiencia (vírgenes) como si la hemos tenido (no-vírgenes). Es verdad que hay chicos que son vírgenes (sí, ¡existen!) y no soportan que su enamorada no lo sea, aun cuando ella haya hecho una promesa de castidad tiempo atrás y haya “empezado de nuevo”. Lamentablemente están más enamorados de la virginidad que de la persona. Pero hay chicos que sí te amarán más a ti que a “la virginidad”, cuando tú hayas hecho esta opción por una “nueva virginidad”. Es el caso, por ejemplo, de Jason y Crystalina Evert: él había decidido esperar al matrimonio para entregarse a futura esposa, mientras ella había entregado su virginidad a los 15, pasando luego de una mala relación a otra, hasta que gracias a una charla decidió “empezar de nuevo”. Ella cuenta cómo cuando estaba saliendo con Jason y se enteró de que él era virgen, pensó que “no hay manera de que me acepte así”. Pero se equivocó. Él no la rechazó cuando le contó de su vida pasada, y hoy están casados y tienen 5 hijos.

4. ¡“Me voy a quedar sola”! ¡Lo hemos pensado tantas veces, algunas incluso desde los 18 o 19 años! ¡Por favor! ¡No seas tan pesimista y negativa! ¡Un pensamiento así solo te va a tirar a los brazos del primer infeliz que se cruce en tu camino!

No te dejes llevar por lo que los demás te digan ni por tus pensamientos negativos. No te permitas desanimarte por preocupaciones y miedos sin real fundamento, y recuerda que a la hora de elegir pareja la chica paciente obtiene la mayor recompensa.

Todo lo grande requiere un tiempo de preparación. Imagínate si un atleta sin entrenamiento previo quiere alcanzar la victoria en una maratón. Probablemente pensaríamos que está loco, que no va a llegar muy lejos, que es un iluso. Una meta así no solo requiere de un largo entrenamiento previo, sino también de una dieta balanceada, adecuadas horas de sueño y principalmente mucha perseverancia y disciplina. Tal vez este atleta muchas veces piense en tirar la toalla, que su sueño es imposible, y se sienta lleno de desaliento y hasta llore en momentos de desesperación, como a muchas de nosotras nos puede pasar en este tiempo de entrenamiento para alcanzar esa bendición que nos corresponde. Si te vienen esos momentos, levántate, sécate las lágrimas y continúa la conquista de tus sueños: tus lágrimas se convertirán en gritos de júbilo.

¿Cómo aprovechar mi tiempo de soltería?

Una amiga, ahora casada, me decía hace poco que lamentaba haber perdido el tiempo con sus enamorados de adolescencia, cuando ese tiempo podía haberlo utilizado para cultivarse mejor en varios aspectos de su vida. Me decía también que si pudiese retroceder el tiempo, hoy habría optado por estar soltera en vez de estar procurando estar con alguien solo para no sentirse sola.

Estar sola o soltera es un tiempo precioso para ti, para cultivarte, para crecer como persona, para prepararte para “la gran maratón” que será tu matrimonio. ¿Qué hago en este tiempo en el que estoy sola? Aquí te propongo unos tips que podrán ayudarte:

  1. Haz una lista. Imagínate que quieres buscar un tesoro, pero no sabes dónde está ni tienes un mapa para poder encontrarlo. ¡Sin un mapa no lo encontrarás! Así es cuando no sabemos bien lo que queremos. Por ello, ¡haz una lista! O mejor, haz tres: una con las cualidades que buscas en un chico; otra con las razones por las que hiciste la opción de vivir en castidad; la tercera sobre las razones por las cuales terminaste tu relación anterior (sobre todo si fue tóxica) y los errores que no quieres volver a repetir. Revísalas con frecuencia, pues serán como ese mapa que te mantendrá en el camino correcto y no solo eso, sino también te darán fortaleza y ánimo en los momentos de debilidad.
  2. Cierra etapas y vuelve a empezar. Si has salido de una relación tóxica, es hora de que sanes esas heridas, de lo contrario tu próxima relación se verá muy afectada por eso. Toma conciencia de tus heridas y carencias afectivas y no te sientas mal al verlas. ¡Todos las tenemos! Busca ayuda psicológica y espiritual, no temas presentarte ante Dios Padre, tal cual eres, acércate a Él y cultiva una relación profunda con Jesús. Él es el Médico que ha venido a curar nuestras heridas con su amor. Es Él quien además te enseñará a amar y ser amada de verdad.
  3. Reconcíliate contigo misma y con tu historia. Esfuérzate por aceptar todo lo doloroso que has podido pasar, aprende a perdonar y a pedir perdón, y sobre todo, aprende a perdonarte a ti misma. Equivocarse es parte de la vida. Si tú has cometido errores, por más graves que sean, ponte de pie y sigue adelante. ¡Tú no eres tus errores ni tampoco tu pasado! Acude a la confesión, deja de juzgar y juzgarte. Dios puede hacer de ti una nueva criatura si tú se lo permites.
  4. Crece y florece. ¿No te gustaría estar con un hombre que use su inteligencia y talentos para el bien de los demás en diversos proyectos? Probablemente tu respuesta sea: ¡Claro de que si! Entonces haz tú lo mismo, participa y crea proyectos para el bien de los demás. Dios ha derramado muchos dones en ti, no los desperdicies, estudia, fórmate, crea e innova, te aseguro que ocupándote en proyectos buenos estos te llenarán a ti misma de vida y tendrás menos espacio para el desánimo y la negatividad.
  5. Construye amistades sanas. Recuerda que las amistades son como el ascensor: te elevan o te bajan. Júntate con gente que te ayude, o al menos respete sinceramente tu forma de ser, tu opción y tus valores.

Nadia Montoya, Colaboradora de LOV

Artículo escrito para La Opción V

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