medios Todos los productos hechos por los seres humanos tienen un poco de la esencia de los mismos, es decir, si me piden pintar un paisaje, realizaré lo primero que se me venga a la mente, lo que yo entiendo y quizás lo que me llama la atención de ellos; cada quien tiene una concepción diferente de lo que significa y esa perspectiva está influida por nuestras experiencias.

Si yo viviera en un lugar nevado el paisaje que pintaría seguramente sería blanco con altas montañas o planicies totalmente cubiertas de nieve; lo mismo sucede con las personas: nuestra construcción de lo representa el mundo para nosotros varía de acuerdo a las experiencias, creencias o ideologías.

Los medios audiovisuales, ya sea el cine, la televisión, las series de televisión e incluso las animaciones o los videojuegos, trabajan con la misma lógica y muestran ciertas características que tienden a representar el punto de vista del creador o creadores. Hoy en día, es realmente sencillo acceder a todo tipo de información y observar cada perspectiva sobre muchos temas diferentes ¿cómo se relaciona esto con las mujeres? Sin duda, el “ser mujer” es diferente para cada persona, sin embargo, existen ciertos estereotipos que le dicen al público cómo se ve una mujer, cómo se viste, como habla o como actúa; esto no tendría nada de malo si no fuera por el prejuicio.

Es decir, la representación de la mujer está sujeta a lo que su contexto dicta que “debe ser” y muy pocas veces “la dejan ser”. Lo que está en pantalla es, muchas veces, una guía para muchas mujeres que buscan identificarse con alguna figura a la que terminan por admirar o imitar; si el ejemplo de mujer es un estereotipo que ha perdurado desde hace media década y que nada tiene que ver con los modelos de mujeres “fuertes” de ahora, entonces se da un retroceso en la representación femenina.

Las mujeres de hace cien años no tenían las mismas preocupaciones o aspiraciones que las de ahora; los tiempos han cambiado y es hora de que se olviden aquellos estereotipos que moldeaban a la “chica perfecta”, muchas veces vista en pantalla, y que muestren a personas más humanas con problemas más cercanos a nuestra realidad. Cada vez hay más ejemplos positivos de mujeres que ya no esperan a que alguien las rescate de sus problemas y las haga olvidar sus pesares; ahora, ellas toman las riendas de su vida, de su destino y actúan de acuerdo a sus propias convicciones.

Todas las mujeres podemos ser fuertes, independientes y proponer nuevos estilos de vida que nada tienen que ver con la que éramos antes. Sin embargo, es mucho más fácil entenderlo si tenemos los modelos adecuados en los diferentes medios que consumimos y aprendemos de ellas.

Mónica Reynaga

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