México Es verdad, muchas veces no hemos quejado de ser mexicanos, sabemos que las cosas podrían estar mejor, que podríamos hacer más, que podríamos hacer algo… pero ese algo nunca llega, siempre estamos ocupados o preferimos descansar.

México Es fácil olvidar cuando otros pensamientos pasan por la mente: deudas, tráfico, personas, transporte, dinero, trabajo, caminar, subir, bajar, vivir. Sin embargo, llega un día que lo cambia todo: 19 de septiembre, algo se remueve en nuestra memoria, 1985 en la Ciudad de México… suena lejano. Algunos recuerdan con sátiras poco acertadas, algunos otros piensan que es el día en el que cambió todo en sus vidas.

De pronto, sentimos que esa vieja herida vuelve a abrirse: ha vuelto a temblar en la capital y, lamentablemente, en algunos otros estados del sur en donde ya hubo tragedias en días anteriores. Todo empeora. Nos reímos, confiamos en que nada pasará y, de repente, la realidad nos golpea, y fuerte. Los edificios caen, incrédulos, solo podemos pensar en qué pasa ¿y si había personas ahí? Salimos de la rutina para pensar en el otro. México se desmorona poco a poco y aquí estamos, esta vez no con un “debería” o “que lo haga a quien le preocupe”, en esta ocasión mostramos lo que realmente somos: hermanos mexicanos.

Desde los primeros minutos en los que terminó de temblar, miles de personas iniciaron las labores de rescate, algunos especialistas, algunos voluntarios improvisados. Gente de todas partes del país comienza a preguntar ¿cómo puedo ayudar? Inician las donaciones, dinero para instituciones, comida para los damnificados, cientos y cientos de almas se unen para ayudar a otros mexicanos. Si alguna vez me hubieran preguntado qué tan unido veo al país, jamás hubiera podido responder de manera clara, pero ahora no queda duda.

Los héroes salieron de todas partes, la más mínima acción es una ayuda enorme para quien está en aprietos. El internet es la herramienta más fuerte de nuestras generaciones y esta vez la usamos de manera noble; los mensajes llegaron rápido, jamás hubo tanta comunicación entre nosotros, las redes sociales se llenaron de carteles “¿han visto a esta persona?”, “esta es la contraseña de mi wi-fi”, “estos son los números de emergencia”, “centros de acopio en X ciudad”. La ayuda llegó de los lugares menos esperados y también desde lo más remoto del país.

Este es un pensamiento construido a través de los días, todos lamentamos la muerte de los demás, nos parte el corazón saber que alguien no tuvo otra oportunidad; pero también nos llenamos de esperanza con cada rescate, con cada donación desinteresada para quien lo ha perdido todo.

México, no importa cuántos obstáculos pasemos, creemos en ti y esta tragedia nos hace ver lo mucho que valemos todos juntos, unidos para superar las tragedias. Ojalá esta solidaridad no se nos olvide nunca, hemos visto de lo que somos capaces y de lo mucho que hemos crecido. No queda más que decir ¡Fuerza México!, a seguir ayudando.

Por: Mónica Reynaga

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