Se dedicó a la propagación de la fe dando a conocer a la Virgen, la Madre Santísima, la Inmaculada, como intercesora de todas las gracias.

Por ello el 10 de octubre de 1982 había alegría en cada rincón de la Plaza de San Pedro cuando san Juan Pablo II, el Grande, apareció vestido con los ornamentos rojos para canonizar a san Maximiliano Kolbe como mártir de la caridad… “El loco de la Inmaculada”, como cariñosamente le llama el padre Félix López, uno de los testigos de este relato, llegaba a los altares.

Sus padres en Polonia eran pobres tejedores que elaboraban prendas de vestir en telar y las vendían a los comerciantes judíos para poder vivir. “Su madre era una mujer profundamente religiosa, de hecho quiso ingresar en un convento pero no lo permitía la situación económica de su familia, porque no podían aportar la dote que entonces se exigía en los conventos y por tanto decidió casarse. Pero le pidió a Dios, como una gracia, el tener un marido que no blasfemase, que no fuese a la taberna a beber alcohol. Y Dios le concedió a María la gracia de conocer a un hombre bueno, profundamente religioso, Julio Kolbe. Tuvieron cinco hijos, de los cuales dos murieron bastante temprano. Uno de los tres que sobrevivieron es el protagonista de este relato…Raimundo, que después tomaría el nombre religioso de Maximiliano”, cuenta el padre Félix López Siervo del Hogar de la Madre en un excelente documental sobre el santo que la institución tiene a disposición del orbe digital (ver al final).

Las dos coronas que ofrece la Virgen

Siendo niño Maximiliano tuvo un sueño donde vio a la bienaventurada Virgen María acercarse a él, llevando dos coronas. La primera era la corona del martirio y la otra era la corona de la pureza. La virgen –recuerda el padre Francisco Nahoe en el referido documental- le preguntó al niño cuál de las dos prefería… “audazmente él pidió las dos”, dice el sacerdote.

En 1907 Raimundo, con 13 años, y también su hermano Francisco ingresarían al Seminario de los padres franciscanos en la ciudad de Lvov, que estaba sometida a la ocupación austríaca. Su mente adolescente impactada por los violentos eventos que auguraban la Primera Guerra Mundial (1914-1918) volcó las naturales habilidades matemáticas en idear estrategias para conquistar la ciudad de Varsovia. “Estos deseos militares supusieron una gran tentación y estuvo a punto de dejar la vocación sintiendo el llamado a luchar por la libertad de su país”, comenta el padre Félix.

Cuando Raimundo a los 15 años iba camino a encontrarse con el superior del lugar para informarle de su retiro, llegó su madre de visita para darle la feliz noticia que su hermano José, menor que él, ingresaría al seminario. Pero no sólo eso, la madre le contaba que ella y su esposo se consagrarían también a Dios. “Esto salvó la vocación religiosa y franciscana de Raimundo”, apunta el padre Félix.

Milicia “contra la Masonería y demás servidores de Lucifer”

“El 4 de octubre de 1904 –continúa narrando el padre Félix- tomó el hábito franciscano pidiendo el nombre de Maximiliano María. Ligando así desde el comienzo su vida a la Virgen Santísima, a la Inmaculada“.

Su formación teológica transcurre en Roma desde 1912 a 1919, realizando en 1914 la profesión solemne. Al poco se hace evidente que la tuberculosis atacaba su cuerpo, pero Maximiliano puso cara a la dificultad y dando muestras del don de la fortaleza que le habitaba, se decide a formar “la Milicia de la Inmaculada”…

“Con licencia del padre rector –cuenta el propio Maximiliano en sus escritos- nos juntamos en secreto en una celda interior cerrada con llave, ante la estatuilla de la Inmaculada con dos velas encendidas. Dispensado de asistir a las clases por mis esputos redacté un ideario de la Milicia de la Inmaculada y se lo remití al padre General. Dio su bendición y expresó el deseo de que se propagase entre nuestros jóvenes. La Milicia será una asociación que se comprometa a luchar contra la Masonería y los demás servidores de Lucifer”.

De su apasionante vida dedicada a ser un comunicador de la Fe y la devoción a la Inmaculada Concepción que expandió atrayendo miles de vocaciones, del arresto que padeció a manos de la Gestapo y cómo tomaría la corona del martirio orando “Reina mía, Señora mía, has mantenido tu palabra. ¡Es para esto que yo he nacido!”, entérate viendo el video completo producido por los Siervos del Hogar de la Madre. ¡Sólo 29 minutos que darán un golpe de gracia a tu vida!…

Publicado originalmente en Portaluz

Comparte:

About Author

Comments are closed.