En la vida generalmente se escucha el término amor,  pero ¿Qué es el amor? La palabra amor proviene del latín amor[1], se relaciona con una raíz indoeuropea “ama” (voz infantil para llamar a la madre) presente también del verbo latino amare (amar, dar caricias, de madre en origen). De la raíz amare, más el sufijo –or (o efecto o resultado, como en calor, dolor, fervor,  etc.), tenemos el nombre del resultado amor.

Como se puede observar en la anterior definición, la profundidad de la palabra implica llamar a la madre, y quién es la madre sino la que engendra, la que da a luz el fruto del amor, conlleva acción, es el darse a sí misma para generar vida, es el efecto de ese amor.

El amor no puede entenderse como una sensación placentera, es un modo de actuar, requiere conocimiento y esfuerzo. Va más allá del sentir y dar afecto, es un amor que se manifiesta a través de las realidades, es la persona que es capaz de aceptarse, auto valorarse, se habla entonces de un amor auto- personal, es decir, quien posee la capacidad para amar y darse al otro o a los otros, en primera se ha amado a sí mismo y desde el yo interno entiende el alcance del amor. Ese amor se vuelve fraterno en cuanto se traduce a las demás personas con las que se tiene contacto, o que por azares del destino se atraviesan en el camino.

La realidad de nuestro mundo de hoy, es la falta de amor y la confusión del amor  disfrazado meramente de realidades placenteras. Detrás del amor  se encuentra una necesidad de amor; de un amor profundo, sincero, que da sentido, que motiva el existir. Que en esa fuerza de amor, busca no solo vivir, sino trascender.

Tomando al autor Erick Fromm[2], quien se refiere  “al amor como un arte”. Describe el amor en sus diferentes facetas, una de ellas es  El amor maduro,  significa unión a condición de perseverar la propia integridad, la propia individualidad. El amor es un poder activo en el hombre; un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes y que lo une a los demás; el amor lo capacita para superar el sentimiento de aislamiento y separatidad, y no obstante  le permite ser el mismo, mantener su integridad. En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos.

Hablar de este tipo de amor en el mundo de hoy, es una contrariedad. En la actualidad se ofrece una cultura del egoísmo, asentada en el placer, el poder, el tener, lo que lleva a las personas a temerle al amor, al miedo de darse. El amor del que se viene hablando, se ve como algo pasado de moda, que no coordina, que es iluso y sin sentido. Sin embargo el ejemplo de este amor incondicional es la madre, aquella que desea y vive la experiencia de llevar en su vientre el fruto del amor, de la entrega  de un yo, que se da aun tú y se traduce en un “nosotros”. Es un amor que da frutos, que es generoso, que se da sin esperar nada a cambio.

Citando a san Agustín de Hipona. En su libro “Confesiones” donde narra la obscuridad en la que estaba inmerso, y quien busco por diferentes corrientes filosóficas encontrar sentido a su vida en el mundo perdido en que se encontraba, este sentido lo vino a experimentar cuando conoció el verdadero amor y abrazó la fe; dando un giro en su pensamiento y cambio radical de vida, al punto de exclamar “Ama y haz lo que quieras”. Es decir, la profundidad del ágape que lleva a actuar de una manera consiente donde el punto de partida es el amor, y quien ama se da a sí mismo. Es el sincero y profundo convencimiento que lleva a realizar acciones generosas, que no perjudican, no dañan, por el contrario; favorecen, ayudan, benefician, contribuyen a que otras personas fomenten el sentido de su vida. Ello implica algunas características propias de este tipo de amor:

  • Cuidado
  • Paciencia
  • Preocupación y ocupación
  • Sacrificio
  • Entrega

En estos tiempos es necesario reivindicar la palabra amor, volverla al contexto original de su significado, vivirla como tal, hacerla propia, traducirla en acciones y transmitirla en los demás, dándole el sentido real de lo que ella implica. Retomando y haciendo propia la frase de San Agustín [3] “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”. Que todo lo que se realice en esta vida, su inicio sea el amor, su curso este empapado de amor y su fin sea por el amor.

[1] Etimologías.dechile.net

[2] Erich Fromm “El arte de amar” Editorial PAIDOS Pág. 30

[3] frasedehoy.com

Emma Monjaráz

 

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