Corazón de Jesús, Hoguera Ardiente de Caridad.
Tercer Día
MONICIÓN

“Nuestro Dios es como un fuego devorador”.  El corazón vale tanto como su amor, y, lo ardiente del amor hace que se le compare con las llamas.  Esto nos lleva a comprender las espléndidas manifestaciones del fuego que consume a Jesucristo y lo lleva irresistiblemente a beber ávidamente el cáliz amargo de la Pasión y a sufrir el bautismo de sangre que ha de salvarnos.

CANTO INICIAL

YO TE ADORO,

DULCÍSIMO CORAZÓN,

DULCÍSIMO, DULCÍSIMO,

CORAZÓN DE JESÚS.

INFLAMA MI CORAZÓN,

INFLAMA MI CORAZÓN,

EN EL AMOR DIVINO,

EN QUE TE ABRASAS.

EN EL AMOR DIVINO,

EN QUE TE ABRASAS.

PRIMERA LECTURA (Os. 2, 16. 17. 21-22)

Esto dice el Señor: “Yo conduciré a Israel, mi esposa infiel, al desierto y le hablaré al corazón.  Ella me responderá allá, como cuando era joven, como el día en que salió de Egipto.  Israel, yo te desposaré conmigo para siempre.  Nos uniremos en la justicia y la rectitud, en el amor constante y la ternura; yo te desposaré en la fidelidad y entonces conocerás al Señor” “Yo perdonaré sus infidelidades, dice el  Señor; los amaré, aunque no lo merezcan, porque mi cólera se ha apartado de ellos.  Será para Israel como rocío; mi pueblo florecerá como el lirio, hundirá profundamente sus raíces, como el álamo,  y sus renuevos se propagarán; su esplendor será como el del olivo y tendrá la fragancia de los cedros del Líbano”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL  (Sal. 99)

R./ El Señor es nuestro  Dios y nosotros su pueblo.

Alabemos a Dios todos los hombres,

sirvamos al Señor con alegría

Y  con  júbilo entremos en su templo.  R/.

Reconozcamos que el Señor es  Dios,

que él fue quien nos hizo y somos suyos,

que somos su pueblo y su rebaño. R/.

Porque el Señor es bueno, bendigámoslo,

porque es eterno su amor

y  su  fidelidad  nunca  se  acaba. R/.

SANTO EVANGELIO  (Lc. 12, 49-50)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!  Tengo que recibir un bautismo ¡y cómo me angustio mientras llega!” Palabra del Señor.

Momentos de silencio para reflexionar

PRECES

Las llamas de amor del Corazón de Jesús, purifican todo;  su caridad es un fuego que no reduce a cenizas ni mata, sino que comunica su bondadosa caridad arrancándonos cánticos agradecidos al Señor, por eso acudamos a Él, diciendo:

R./ Haz que nuestro corazón,  sea en tu amor abrasado.

  1. Corazón de Jesús, abismo profundo de amor que abrasas en tu ternura y misericordia a la humanidad entera, amplía nuestro corazón tan pequeño y estrecho, a fin de que en adelante ame a todos los que Tú amas y no tenga otros límites que los de la caridad cristiana. R/.
  2. Corazón de Jesús tan generoso en la oblación de Ti mismo, haz que nos avergoncemos de nuestro egoísmo y enséñanos a darnos con largueza, sencillez y alegría. R/.
  3. Corazón de Jesús, que has tenido piedad de la multitud hambrienta y lágrimas para tu amigo Lázaro, danos un corazón compasivo que se conmueva ante las miserias humanas. R/.
  4. Corazón de Jesús que has sufrido con tanta paciencia los tormentos de tu Pasión, concédenos la gracia de ser fuertes y apacibles ante el sufrimiento y la misma muerte. R/.
  5. Corazón de Jesús, tan bello, tan grande, tan puro, comunícanos un poco de tu nobleza, de tu generosidad, de tu pureza, a fin de que los que nos conocen, sean testigos de nuestra transformación, te den  gracias y  te amen más. R/.

Arrojando nuestros pecados en la hoguera del Corazón de Cristo, invoquemos con amor filial a nuestro  Padre  Celestial.  Padre nuestro…

ORACIÓN FINAL

Te pedimos Señor, que el Espíritu Santo nos inflame en aquel fuego que Jesucristo Nuestro Señor envió a la tierra de lo íntimo de su Corazón y deseó ardientemente que se encendiese.  El cual vive y reina contigo y con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.  Amén.

CANTO FINAL

AMOR DE MIS AMORES,

SAGRADO CORAZÓN,

SED  VOS CONSUELO Y GUÍA,

DEL FIEL QUE ESPERA EN VOS.

De espinas coronado,

que mi pecado os dio;

rasgado por cruel lanza,

con que os hirió el sayón.

De llama y luz ceñido,

emblemas del amor,

así os mostráis al mundo,

así os venero yo.

Clavad de esas espinas,

una en mi corazón,

abridme en esa llaga,

asilo protector.

Abráseme ese incendio,

alúmbreme ese sol;

y juntos, ¡ay! vivamos,

en Vos yo, y en mí Vos.

Instituto Hijas del Sagrado Corazón de Jesús

 

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