Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor
Cuarto Día
MONICIÓN.

Con su corazón traspasado, Jesús nos descubre el amor dadivoso del Padre.  “De tal modo amó Dios al mundo, que no sólo “no perdonó a su Hijo Primogénito”, sino que le hizo tomar un corazón humano, que al mismo tiempo es divino, y a este corazón humano lo hizo sangrar por nosotros como prueba de su amor paternal hacia los hombres pecadores.

CANTO INICIAL

¡Tu, Señor, que enciendes las estrellas,

Tú que al sol le das su resplandor,

Tú que cuidas del  pájaro perdido,

que va buscando un nido,

guiado por tu amor.

Tú que siembras rosas y trigales

Tú que al lirio vistes de esplendor,

nos proteges, Señor, con más cariño,

pues quieres más a un niño

que al pájaro y la flor.

PADRE BUENO, DIOS ALEGRE,

PRIMAVERA Y MANANTIAL,

DIOS HERMANO, DIOS AMIGO.

PADRE NUESTRO CELESTIAL.  (2)

Tú, Señor, que velas por el pobre,

y al humilde das tu protección,

al que amas le ofreces un tesoro,

que vale más que el oro,

le das tu corazón.

Tú Señor, que alumbras mi camino,

Tú que escuchas siempre mi oración,

en tu amor pongo yo mi confianza,

renace mi esperanza,

se acuna mi canción.

PRIMERA LECTURA (Rm. 8, 31-35)

Hermanos: Si Dios está a nuestro favor, ¿quién estará en contra nuestra? El que no nos escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no va a estar dispuesto a dárnoslo todo, junto con su Hijo? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Si Dios mismo es quien los perdonó, ¿quién será el que los condene?  ¿Acaso Jesucristo, que murió, resucitó y está a la derecha de Dios para interceder por  nosotros?  Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL  (Ef. 1,3-10)

R./ Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterno su amor.

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido

en la persona de Cristo

Con  toda  clase  de  bienes  espirituales

y  celestiales. R/.

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos consagrados

e irreprochables ante Él por el amor. R/.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya. R/.

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y  prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer

el misterio de su voluntad. R/.

Este es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

hacer que todas las cosas

tuviesen a Cristo por cabeza,

las del cielo y las de la tierra. R/.

SANTO EVANGELIO (Jn. 3, 16-18)

“Tanto amó Dios al mundo, que le  entregó a  su  Hijo Único, para que todo el  que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna.  Porque Dios no envió  a  su Hijo  para  condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por Él.  El que cree en Él no será condenado; pero  el que no  cree ya  está  condenado,  por no haber creído en el Hijo único de Dios”.  Palabra del Señor.

Momentos de silencio para reflexionar

PRECES

El Hijo de Dios ha venido del cielo lleno de amor por nosotros, con el ardiente deseo de derramar sus bendiciones sobre los que  honran y aman a Dios como Padre suyo, invoquémosle,  pues diciendo:

R./ Haz Señor, que nuestro corazón sea como una lámpara, alimentada con el bálsamo de tu amor.

  1. Jesús, que sepamos cumplir nuestra dulce obligación  de amarte y trabajar porque tu amor invada todo nuestro ser.  R/.
  2. Jesús, que aprendamos a leer la intensidad de tu amor, en las llagas abiertas de todo tu cuerpo, especialmente en la llaga de tu Corazón Sagrado. R/.
  3. Jesús, que seamos fieles a tu amor, aun cuando aparentemente te alejas de nosotras. R/.
  4. Jesús, danos la fortaleza necesaria para conservar tu amor en el combate, sacrificando inclinaciones y afectos que puedan disminuirlo. R/.
  5. Jesús, que sepamos amarte, aun cuando nos sentimos oprimidas por el peso de nuestras miserias, que quisiéramos ver muy lejos de nosotras, R/.
  6. Jesús, fortalece nuestro amor de tal manera, que sepamos amarte sufriendo, amarte luchando, amarte cuando con pesar nuestro nos parece tener el corazón frío e insensible. R/.
  7. Y en fin Señor, que también te amemos cuando te dignes hacernos sentir las dulzuras de tu amor. R/.

Con el Espíritu Santo que ha sido derramado en nuestros corazones, expresemos nuestro amor filial al Padre y  digámosle:  Padre nuestro…

ORACIÓN FINAL

¡Oh Padre Celestial!, te damos gracias por el  gran amor que nos has manifestado en Cristo, desde toda la eternidad.  Concédenos poder  experimentar siempre más este amor y no permitas que algún día lleguemos a desconfiar de tu misericordia a causa de nuestros pecados.  Te lo pedimos por Cristo Señor  Nuestro, que por amor dio la vida por nosotros y ahora vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.  Amén.

CANTO FINAL

DULCE  IMÁN  DEL  ALMA  PURA,

CORAZÓN  DEL  SALVADOR,

JURO  AMARTE  CON  TERNURA

Y  PAGAR  ASÍ   TU  AMOR.   (2)

O bien

PADRE ,  ME  PONGO EN  TUS  MANOS,

HAZ  DE  MI  LO  QUE  QUIERAS,

SEA  LO  QUE  SEA,  TE  DOY  LAS  GRACIAS,

Estoy dispuesto a todo,

lo acepto todo, mi Dios,

con tal de que tu voluntad

se cumpla en mí,

y en todas tus criaturas,

no deseo nada  más.  (3)

Te confío mi alma

te la doy con todo el amor

de que soy capaz, pues te amo,

y porque te amo necesito darme,

ponerme en tus manos, sin medida,

con una confianza infinita,

porque tú eres mi Padre.  (3)

 

Instituto Hijas del Sagrado Corazón de Jesús

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