Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad
Sexto Día
MONICIÓN

“Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”  Dios quiere comunicarnos la plenitud de su vida divina, a través del Corazón de su amado Hijo.  Así como la rama no puede tener vida si no está unida a la Vid, del mismo modo nosotras, si no estamos unidas a Jesús, no podemos disfrutar de esa vida plena que Dios nos ofrece.

CANTO:  EL VIÑADOR

Por los caminos sedientos de luz,

levantándose antes que el sol,

hacia los campos que lejos están

muy temprano se va el Viñador.

No se detiene en su caminar,

no le asusta la sed ni el calor.

Hay una viña que quiere cuidar,

una viña que es todo su amor.

DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR

EL QUE TE CUIDA DE SOL  A SOL.

DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR,

EL QUE TE PIDE FRUTOS DE AMOR.

El te protege con un valladar

levantado en tu derredor;

quita del alma las piedras del mal

y ha elegido la cepa mejor.

Limpia los surcos con todo su afán

y los riega con sangre y sudor.

Dime si puede hacer algo más

por su viña el Viñador.

Por los caminos sedientos de luz,

levantándose antes que el sol,

hacia los campos que lejos están

muy temprano se va el Viñador.

Sólo racimos de amargo sabor,

ha encontrado en tu corazón.

Dime si puede esperar algo más

de su viña el Viñador.

PRIMERA LECTURA:  (Is. 32, 15-18.  27.2-3)

En aquellos días, cuando se derrame sobre nosotros un espíritu de lo alto, el desierto será un vergel, el vergel parecerá una selva; en el desierto morará la justicia y en el vergel  habitará el derecho: el fruto de la justicia será la paz y el fruto del derecho la seguridad para siempre.  Mi pueblo habitará en albergue de paz, en moradas tranquilas,  en mansiones sosegadas.  Aunque sea abatida la selva, aunque sea humillada la ciudad, dichosos vosotros que sembraréis junto al agua, dejando sueltos al asno y al buey.  Aquel día le cantaréis a la  Viña deliciosa: “Yo, el Señor, soy su guardián.  Con frecuencia la riego, para que no caiga su follaje; de noche y de día la guardaré”.  Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL (Sal. 79)

R./ ¡Oh Dios!,  restáuranos,  que brille tu rostro y nos salve.

Sacaste una vid de Egipto,

expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste;

le preparaste el terreno y echó raíces

hasta llenar el país; R/.

Su sombra cubría las montañas,

y sus pámpanos, los cedros altísimo;

extendió sus sarmientos hasta el mar,

y sus brotes hasta el Gran Río. R/.

¿Por qué has derribado su cerca

para que la saqueen los viandantes,

la pisoteen los jabalíes

y se la coman las alimañas? R/.

Dios de los ejércitos, vuélvete:

mira desde el cielo, fíjate,

ven a visitar tu viña,

la cepa que tu diestra plantó,

y  que tú hiciste vigorosa. R/.

La han talado y le han prendido fuego:

con un bramido hazlos perecer.

Que tu mano proteja a tu escogido,

al hombre que tú fortaleciste.

No nos alejaremos de ti:

danos vida,

para que invoquemos tu nombre. R/.

Señor Dios de los ejércitos, restáuranos,

que brille tu rostro y nos salve. R/.

SANTO EVANGELIO.  (Jn. 15, 1-11)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el Viñador.  Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia,  para que dé más fruto.  Ustedes están ya limpios gracias a la Palabra que les he anunciado.  Permanezcan  en mí, como yo en ustedes.  Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco ustedes si no permanecen en mí.

Yo soy la vid; ustedes los sarmientos.  El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no pueden hacer nada.  Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo echan al fuego y arde.  Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán.

La gloria de mi Padre está en que den mucho fruto, sean mis discípulos.  Palabra del Señor.

Momentos de silencio para reflexionar.

PRECES

R./ Por el honor de tu nombre, escúchanos Señor.

  1. Padre Bueno, te pedimos tu gracia para mantenernos siempre unidas a Jesús y así glorificarte.  R/.
  2. Dios nuestro, otórganos tu misericordia y vela siempre con amor por este Instituto de Hijas del Sagrado Corazón de Jesús. R/.
  3. Señor y Padre nuestro, concédenos vivir nuestra vocación como predilección inefable de tu amor, siguiendo más de cerca a Cristo. R/.
  4. Padre nuestro, haz que nuestra vida unida a Cristo, siempre te glorifique. R./
  5. Padre bueno, limpia, poda, riega esta tu Viña, para que dé los frutos de santidad que Tú estas esperando. R./
  6. Señor, dueño de la mies, envía nuevos obreros a tu viña, para cultivar el campo de las almas que has confiado a este Instituto. R/.

Asociándonos a los sentimientos del Corazón de Cristo por el Padre Celestial, digamos: Padre nuestro…

ORACIÓN FINAL

Oh Dios, que por el Bautismo nos has injertado en Cristo, conduce nuestra vida por el camino de tus mandamientos para que, unidas a tu Hijo amado, podamos producir frutos abundantes.  Por Cristo Nuestro Señor.  Amén.

CANTO FINAL

Tú por quien yo he suspirado,

hoy al fin te das a mí;

yo en tu pecho reclinada,

sólo vivo para Ti.

¡OH!, ¡QUÉ GRATA ASÍ ES LA VIDA!

TODO ENCUENTRO EN TI FELIZ,

VIVA MI ALMA ASÍ ESCONDIDA,

SÓLO QUIERO EN TI VIVIR.

¡OH! JESÚS MI AMOR, MI TODO,

SIEMPRE TUYA YO SERÉ,

VEN QUE MI ALMA SEA TU TRONO,

Y CONTIGO REINARÉ.

Cuando Tú estás ausente,

yo me siento sin fervor,

y mi corazón se enfría

y se olvida de tu amor.

Instituto hijas del Sagrado Corazón de Jesús

 

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