Corazón de Jesús, Rey y Centro de Todos los Corazones.
(Para el día de la fiesta)
MONICIÓN

Reinar sobre el corazón, es mucho más que dominar el cuerpo; y nada se escapa a la influencia de aquel a quien se somete la más noble parte del hombre, ya que un  imperio voluntariamente aceptado se extiende del corazón a toda la persona y a todos los bienes que posee.  El centro de un corazón es el punto hacia el cual convergen todos sus afectos.  Reconocer en el Corazón de Jesús una realeza y un dominio universal sobre nuestros corazones, es hacer de Él el CENTRO alrededor del cual todo gira.

CANTO INICIAL

HIMNO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.

¡CORAZON  DE  JESÚS  ADORABLE,

FUENTE  PURA  DE  GRACIAS  Y  DONES,

A  TI  SE  ALZAN  DE  MIL  CORAZONES

TIERNOS  HIMNOS  DE  GLORIA  Y  HONOR!

¿QUIÉN  AL  VERTE  DE  ESPINAS  CEÑIDO

Y  EN  AMOR  INEFABLE  ABRASADO,

NO  SE  SIENTE  DE  AMOR  ARROBADO,

NO  TE  ADORA  Y  SUSPIRA  DE  AMOR?

DE TU SANGRE HASTA LA ULTIMA GOTA

POR AMOR A LOS HOMBRES VERTISTE,

INDECIBLES ANGUSTIAS  SUFRISTE,

POR SALVAR AL CULPADO MORTAL.

CORAZÓN JAMAS HUBO TAN TIERNO,

NI DE AMOR Y CARIÑO TAN LLENO,

TAN ARDIENTE Y SUBLIME, TAN BUENO,

COMO TÚ, DE VIRTUD MANANTIAL.

SUEÑA EL HOMBRE, E INCAUTO SE MECE,

SUSPIRANDO POR VANOS AMORES,

QUE APARECEN Y MUEREN CUAL FLORES

QUE NO DURAN EL TIEMPO DE UN SOL.

Y TÚ,  EN TANTO,  EN TU SENO LE GUARDAS

UN AMOR SIN IGUAL Y DIVINO,

QUE LO ELEVA A SU ETERNO DESTINO,

QUE LO VISTE DE ETERNO ESPLENDOR.

¿QUIEN  PUDIERA EN TU AMOR EXTASIADO,

OLVIDANDO ILUSIÓN FEMENTIDA,

CONSAGRARTE SU SER Y SU VIDA

Y,  EN TUS ARAS DE AMOR EXPIRAR?

¿EXHALAR  PARA TI, QUIÉN PUDIERA

PURA EL ALMA CUAL CÁNDIDA ESENCIA

ACABANDO EN TU HONOR LA EXISTENCIA

CUAL LAS FLORES QUE ADORNAN TU ALTAR?

AQUÍ ESTAMOS SUMISOS,  CEDIENDO

AL INFLUJO SECRETO DEL CIELO,

NUESTRAS ALMAS LEVANTAN SU VUELO,

Y AMOROSAS SE ACERCAN A TI.

YA DE HOY MÁS, PARA TI NUESTRA VIDA,

PARA TI NUESTRO AMOR, NUESTROS CANTOS,

GOZO Y DICHA, TRISTEZAS Y LLANTOS,

Y NUESTRO ÚLTIMO ALIENTO AL MORIR.

CON TU FUEGO LAS ALMAS CREYENTES,

HOY ENCIENDES: NOS BUSCAS, NOS AMAS,

¡QUE SE ABRASEN TAMBIÉN EN TUS LLAMAS

NUESTROS  PECHOS,   Y  GIMAN  DE  AMOR!

Y  UNA  NUBE  DE  TIERNOS  SUSPIROS

Y  DE  TIERNOS  Y  ARDIENTES  AMORES

FLOTE,  LLENA  DE  SUAVES  OLORES

DE  TU  ALTAR  SOBERANO  EN  REDOR.

PRIMERA LECTURA  (Dn. 7, 13-14)

“Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: Vi a alguien semejante a un hijo de hombre, que venía entre las nubes del cielo.  Avanzó hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia.

Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino.  Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo servían.

Su poder nunca se acabará, porque es un poder  eterno, y su reino jamás será destruido”.  Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL  (Sal 92)

R./ Señor,  tú eres nuestro rey.

Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes.

Estás revestido de poder y majestad.  R/.

Tú mantienes el orbe y no vacila.

Eres eterno, y para siempre está firme tu trono.  R/.

Muy dignas de confianza son tus leyes

y desde hoy y para siempre, Señor,

la santidad adorna tu templo.  R/.

SEGUNDA LECTURA  (Ap. 1, 5-8)

Hermanos, gracia y paz a ustedes, de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el soberano de los reyes de la tierra; aquel que nos amó y nos purificó de nuestros pecados con su sangre y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre.  A Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos.  Amén.

Miren:  Él viene entre las nubes, y todos lo verán, aun aquellos que lo traspasaron.  Todos los pueblos de la tierra harán duelo por su causa.

“Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que ha de venir, el todopoderoso”.  Palabra de Dios.

SANTO EVANGELIO  (Jn. 18, 33-37)

En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús le contestó: “¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?” Pilato le respondió: “¿Acaso soy yo judío?  Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí.  ¿Qué es lo que has hecho?” Jesús le contestó: “Mi Reino no es de este mundo.  Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos.  Pero mi Reino no es de aquí”.

Pilato le dijo: “¿Conque tú eres rey?” Jesús le contestó: “Tú lo has dicho.  Soy rey.  Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad.  Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”.  Palabra del Señor.

ADORACIÓN:

Yo te adoro ¡oh Jesús, Rey poderoso! En este trono de amor y misericordia.  Recíbeme por esclava y sierva tuya y perdona mis resistencias y  rebeldías al soberano dominio que tienes sobre mi alma.  ¡Oh, Rey benigno! Acuérdate que no podrías ser misericordioso si no tuvieras vasallos miserables.  Extiende, te ruego tu liberal mano y remedia mi extrema indigencia con el precioso tesoro de tu inmenso amor, que al fin no es otra cosa sino Tú mismo; despójame de todo este miserable amor propio y de todos los humanos respetos que me tienen encadenada.  Ven, ¡Soberano Rey mío! A romper mis  ataduras y a librarme de esta mala servidumbre y a establecer tu imperio en mi corazón.  Quiero reinar en el tuyo por una ardiente caridad con mis hermanas, no hablando  de ellas sino caritativamente, disculpándolas, haciendo y queriendo para ellas, lo que yo quisiera que hicieran conmigo, no permitiendo que mi lengua pronuncie palabras ásperas o de resentimiento.  Así no habrá cosa que me turbe para que Tú, Rey mío, halles en mí un imperio de paz. “ (Sta.Margarita María Alacoque).

ASPIRACIONES
AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

¡Salve, Corazón de Jesús; sálvame!

¡Salve, Corazón de mi Creador; perfeccióname!

¡Salve, Corazón de mi Salvador; rescátame!

¡Salve, Corazón  de  mi  Juez;  perdóname!

¡Salve,  Corazón  de  mi Padre;  gobiérname!

¡Salve,  Corazón  de  mi  Esposo;  ámame!

¡Salve,  Corazón  de  mi  Maestro;  enséñame!

¡Salve,  Corazón  de  mi  Rey;  coróname!

¡Salve,  Corazón  de  mi  Bienhechor;  enriquéceme!

¡Salve,  Corazón  de  mi  Pastor;  guárdame!

¡Salve,  Corazón  de  mi  Hermano;  quédate  conmigo!

¡Salve,  Corazón  de  incomparable  bondad;  perdóname!

¡Salve,  Corazón  todo  amable,  abrásame!

¡Salve,  Corazón   amante;  obra  en  mí!

¡Salve,  Corazón   misericordioso;  responde  por  mí!

¡Salve,  Corazón  humilde;  descansa  en  mí!

¡Salve,  Corazón  paciente;  sopórtame!

¡Salve,  Corazón  fiel;  paga  por  mí!

¡Salve,  Corazón  digno  y  admirable;  bendíceme!

¡Salve,  Corazón hermoso y deseable; arrebátame!

¡Salve, Corazón  noble y perfecto; ennobléceme!

¡Salve, Corazón  Sagrado,  bálsamo  precioso;  consérvame!

¡Salve, Corazón  de  Jesús,  modelo  de  perfección;  ilústrame!

¡Salve,  Corazón  de  Jesús,  origen  de toda felicidad; fortifícame!

¡Oh Divino Corazón de Jesús, viviente en el Corazón de María, yo te suplico que vivas y reines en todos los corazones y los inflames en tu puro amor!

¡Oh Corazón generosísimo, sé Tú nuestro tesoro y nuestra única suficiencia!¡Oh Corazón muy amante y muy deseable, enséñanos a amarnos y a no desear

nada fuera de Ti!  Destruye en nosotros el reino del pecado y entroniza el de la virtud, a fin de que tu  sagrada imagen quede del todo acabada en nuestras almas y que sea un día ornamento de tu palacio celestial.  Amén.

ORACIÓN FINAL

¡Oh Señor Jesús! santo y dulce amor de nuestras almas, que prometiste que allí donde dos o más se reunieran en tu nombre, ahí estarías Tú, en medio de ellos.  Mira, amable Jesús, juntos aquí nuestros corazones deseosos de adorar, alabar, amar, bendecir y complacer a tu santísimo Corazón. A él dedicamos juntamente y consagramos los nuestros en el tiempo y en la eternidad, renunciando a todos los amores y aficiones que no sean conformes a tu amor.  Mas como ninguna cosa buena podemos hacer, por nosotras mismas, te suplicamos Señor por la bondad de tu Corazón, que mantengas y confirmes nuestro propósito de amarte y servirte, a fin de que nada nos pueda apartar de Ti; antes al contrario, haz que siendo fieles y constantes en esta determinación, sacrifiquemos al amor de tu Corazón Sagrado, todas las vanas complacencias de este mundo, ya que todo es vanidad y aflicción de espíritu excepto el amarte y servirte a Ti solo,  Salvador nuestro Jesucristo, a quien sea la bendición, el amor y la gloria eterna.  Amén. (Santa Margarita María Alacoque)

Instituto Hijas del sagrado Corazón de Jesús

 

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