“Amamos al Señor con todo nuestro ser. Conversamos y oramos sobre esta situación”, comentó el esposo de esta madre que declinó tratamiento para salvar la vida de su hija no nacida.

El pasado mes de abril Carrie DeKlyen -37 años de edad, residente en Michigan (USA), madre de cinco hijos- fue  diagnosticada de padecer un glioblastoma, cáncer agresivo y maligno -normalmente letal- que afectaba su columna vertebral y cerebro.
Mientras se sometía a una cirugía para extirpar el tumor y estando a punto de comenzar un tratamiento -de ensayo clínico- para intentar prolongar su vida, descubrió que estaba embarazada. Rechazó el aborto y decidió rechazar también la quimioterapia, para salvar a su hija no nacida, que nació la semana pasada y a quien dieron por nombre: Life Lynn DeKlyen.

Lo que implica amar a Jesucristo

El esposo de Carrie, Nick DeKlyen, dice es sólo gracias a su fe en Cristo que han podido afrontar esta difícil decisión y transitar por las dificultades.

“Con mi esposa somos personas de fe”, comentó Nick al periódico local Detroit Free Press, puntualizando: “Amamos al Señor con todo nuestro ser. Conversamos y oramos sobre esta situación. Luego le pregunté a ella: «¿Qué piensas?» y me respondió: «De los tratamientos, no voy a tomar ninguno de ellos”. Volvimos con el cirujano y él le dijo: «Si eliges hacer esto, no vivirás ni 10 meses. Te lo prometo, morirás»”.

Nick señaló que esta fue una decisión libre de Carrie y ella estaba en paz al optar por salvar a su bebé en lugar de prolongar su propia vida. “Somos pro-vida”, agregó Nick. “Bajo ninguna circunstancia creemos que debas quitarle la vida a un niño. Ella sacrificó su vida por la niña”.

Tomar la cruz

A mediados de junio, Carrie DeKlyen comenzó a sentirse muy enferma de con intensos dolores de cabeza y vómitos. Los médicos le insertaron un catéter para aliviar la presión del líquido en el cerebro.

Una semana después, con 19 semanas de embarazo, perdió el conocimiento mientras estaba en la sala de emergencias. Los médicos dijeron que no había esperanza para ella, pero que podrían salvar a su bebé. Entró en coma en julio y nunca recuperó la conciencia completa, aunque algunas veces respondía a un apretón de manos u otros intentos de comunicación.

La muerte no es el final

Su hija “Life” nació por cesárea el pasado 6 de septiembre, a las 24 semanas y 5 días de vida. Al día siguiente, se le quitaron las sondas de alimentación y respiración a Carrie. Murió el 9 de septiembre reciente. Associated Press ha difundido que las últimas palabras de Nick para su esposa fueron: “Te veré en el cielo”.

Nick comentó al Detroit Free Press  que la forma en que Carrie vivió su vida y el sacrificio que hizo al momento de enfrentar la muerte, le da esperanza pues sabe que se reunirán.  “Esta vida es tan rápida. Tengo 39 años. Siento como si hubiera sido un parpadeo. Antes de que me dé cuenta voy a ser un anciano. Moriré y volveré a verla. Lo creo y eso me da paz”.

Fuente: Portaluz

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