alegría El Papa Francisco ha presidido este domingo el rezo del Angelus en medio de un ambiente festivo, marcado por un lado por el tercer domingo “gaudete” del Adviento y por otro por ser precisamente este domingo el 81 cumpleaños del Papa.

Entre las miles de personas presentes en San Pedro, se podía vislumbrar fácilmente la enorme felicitación al Papa realizada por un grupo de jóvenes.

Francisco habló este domingo de la Navidad y del tiempo litúrgico que antecede a esta importante fiesta. Y para ello habló de las tres actitudes para vivir el Nacimiento de Jesús de manera auténtica. Se trata de la alegría constante, la oración perseverante y la acción de gracias continua.

Tres actitudes necesarias
Según recoge Aciprensa, Francisco destacó este “domingo de la alegría”, conocido como gaudete y aseguró que la “liturgia nos invita a acoger el espíritu con el que acontece todo esto, es decir, la alegría” y recordó que “San Pablo nos invita a preparar la venida del Señor asumiendo tres actitudes: la alegría constante, la oración perseverante y el dar gracias continuamente”.

Sobre la primera de las actitudes que expuso, el Santo Padre aseguró que se debe “permanecer siempre en la alegría incluso cuando las cosas no van según nuestros deseos”. De este modo, añadió que “las angustias, las dificultades y los sufrimientos atraviesan la vida de cada uno, y tantas veces la realidad que nos rodea parece inhabitable y árida”.

“Él ha venido a la tierra para dar de nuevo a los hombres la dignidad y la libertad de hijos de Dios, que solo Él puede comunicar”, aseguró  a los miles de presentes. Pero especificó que esta alegría en la espera se basa en la “oración perseverante”: “por medio de la oración podemos entrar en una relación estable con Dios, que es la fuente de la verdadera alegría”.

“La alegría del cristiano –continuó– viene de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad. Cuánto más estamos enraizados en Cristo tanto más reencontraremos la serenidad interior, incluso en medio de las contradicciones cotidianas”.

El cristiano no puede ser un “profeta de desventuras”
Así, el cristiano que encuentra a Jesús “no puede ser un profeta de desventuras, sino un testimonio y un heraldo de alegría”. “Una alegría para compartir con los demás, una alegría contagiosa que hace menos difícil el camino de la vida”, aseguró.

Por último, el “dar gracias continuamente” hace referencia a “reconocer siempre sus beneficios, su amor misericordioso, su paciencia y bondad, viviendo así un incesante agradecimiento”.

Fuente: Religión en libertad

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