¿Cómo le haces para balancear tu agenda? ¿Cómo te proteges a ti mismo y a tu familia del sobre compromiso?

Realmente creo que las dos palabras más poderosas del mundo son las más simples: “Sí” y “No”, y depende de cuándo y cómo se utilicen, para que tengan más impacto en nuestras vidas, más que cualquier otro factor.

En lo personal, llevo tiempo diciendo la palabra “No”, aunque me considero un tipo que siempre dice “Si”, pero me he dado cuenta que decir demasiados “Si”, me conducen al desastre.

– “Papá, ¿podemos comer helado en el desayuno? “Claro que Si! También yo quiero!”

– “David, ¿Podrías por favor tomar este gran compromiso aunque no tengas tiempo para realizarlo?” “Ok, encontraré el tiempo necesario”

– “Señor, ¿Podría hablarle de las ventajas de adquirir un Tiempo Compartido para Vacacionar, visto como una gran inversión?  “Suena genial”

He tenido que aprender duramente que sin una gran cantidad saludable de “No”, puedo terminar sobre comprometido, roto, desgastado, estresado y lo peor, inefectivo.

Quizás te puedas identificar con lo que estoy diciendo. Tal vez habrás caído en el hábito de decir “Si” a diestra y siniestra, y ahora sea tiempo de presionar el botón de los “No” más frecuentemente.

Así que, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo restablecer el balance y  los límites saludables en nuestras vidas?

A continuación presento algunos consejos que he aprendido…

1.- Considera el tiempo antes de comprometerte.

Deja de lado el hábito de decir inmediatamente que “Si” y reemplázalo con “quizás” o “déjame pensarlo”.

Hay sabiduría al pensar antes de comprometerse. Una decisión rápida, raramente es una decisión acertada. Sé lento y precavido para comprometerte, pero siempre mantén los compromisos que ya asumiste.

2.- Date cuenta que cada “Sí” significa “No” para alguien más.

Cada vez que me comprometo con alguien, estoy tomando tiempo y energías de otras personas y otros asuntos quizás más prioritarios.

Cada “Sí” tiene un costo y necesito estar atento y ser astuto para elegir la mejor oportunidad.

Miraré los ojos de mis hijos antes de decirle a alguien más que “Si”.

3.- No des excusas.

Cuando digo “No”, se me vienen a la mente un montón de buenas razones para justificarme del decir que “si” y termino con una tremenda culpa que me hace cambiar de opinión.

A final de cuentas no necesito justificar mi decisión. Un simple: “Gracias, pero en este momento no me puedo comprometer con esto” es lo único necesario.

4.- Recuerda lo que es más importante.

No permitas que demasiados “Si” redefinan tus prioridades. Mi Fe, Mi Familia, y Mi salud deben ser la prioridad y no quiero poner en peligro cualquiera de ellas, solo para apaciguar o impresionar a la gente.

“Si tú no estableces tus prioridades, alguien más lo hará por ti”

Escribo esto como alguien que tiene todavía mucho que aprender, así que me gustaría escucharte.

– ¿Cómo le haces para balancear tu agenda?

– ¿Cómo te proteges a ti mismo y a tu familia del sobre compromiso?

Rafael Ruiz Stirk

Publicado originalmente en Píldoras de fe

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