Queremos saber el propósito de nuestra vida y cómo podemos alcanzar nuestra realización. Deseamos el amor, amar y ser amados

Los planes de Dios son siempre perfectos, abren caminos de vida y da sentido a tu propia existencia. No dejes de buscar a Dios con un corazón humilde y abierto a lo que Él quiere decirte.

Todos buscamos a Dios, hasta el que no lo busca, tiene sembrado en su conciencia el rasgo de este amor. Queremos saber el propósito de nuestra vida y cómo podemos alcanzar nuestra realización. Deseamos amar y ser amados.

Quizás en este momento te estés preguntando de qué se trata la vida y si hay algo más. Pués SÍ, hay algo más:

Fuiste creado por Dios parar el amor y para relacionarte con Dios en ese amor. Dios te creó, te conoce y te ama personalmente. Él te ve como su hijo, y nunca dejará de amarte.

“Señor, Tú eres mi refugio poderoso. Mi boca proclama tu alabanza y anuncia tu gloria todo el día”. (Salmo 71,7-8)

Conversando con el amor

Señor, Tú me has asegurado que: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Juan 15,13), y así de grande es tu amor por mí, me has hecho tu amigo.

Tu amor es donativo, no es un amor posesivo, es un amor que engendra senderos de libertad, es un amor que permite ensanchar mi vida, dilatarme y abrirme hacia lo infinito, para obrar y darte frutos de amor.

El tuyo es un amor que me permite abrir nuevas puertas, nuevos horizontes y nuevas esperanzas. Tú me amas y me abrazas en mis momentos turbios, eres la fuente de la vida, eres mi principio y mi fin, buscas mi plenitud, mi sanación y la curación de todo mi ser.

Por todo esto, te entrego mi vida toda, hazme dócil a Ti y que pueda vivir amándote en cada segundo para que sigas revelándote en cada célula de mi ser.

Te amo Señor.

Publicado originalmente en Píldoras de fe

 

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