“Envía tu Espíritu

sobre joven y viejo,

sobre hombre y mujer,

sobre alto y bajo,

sobre este y oeste.

 

Derrama tu fuego

en el corazón del hombre,

en la boca del hombre.

En los ojos del hombre,

en los manos del hombre.

 

Envía tu Espíritu

sobre los que creen,

sobre los que dudan,

sobre los que aman,

sobre los que están solos.

Derrama tu fuego

en las palabras de los hombres,

en el silencio de los hombres,

en el hablar de los hombres,

en las canciones de los hombres.

Envía tu aliento

sobre los que construyen el futuro,

sobre los que conservan los valores,

sobre los que protegen la vida,

sobre los que crean belleza.

Envía tu Espíritu

sobre los casas de los hombres,

sobre los ciudades de los hombres,

sobre el mundo de los hombres,

sobre todos los hombres

de bueno voluntad.

Aquí y ahora,

sobre nosotros, derrama tu Espíritu

y que esté con nosotros para siempre.

 

Amén.”

 

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