¡Son las 6 a.m. y ya estás en pie! Bueno, más o menos. A menudo tu cuerpo está físicamente erguido, pero tu cerebro todavía está medio dormido. Sea como sea que te despiertes cada día, con la tecnología o con el jaleo de tus hijos, Dios sabe que la mayoría de las mañanas no son fáciles.

Hace falta planificación y preparación para comenzar cada día con buen pie, y para eso, los hábitos matinales son de absoluta importancia.

Tal vez pienses que los detalles no importan realmente, pero a medida que en la vida se acumulan las tareas y el ritmo se va acelerando más, son precisamente esos diminutos detalles los que facilitan las cosas más de lo que creías. Te mantienen los pies en el suelo.

Puede que ya hayas escuchado el ahora célebre discurso de William McRaven, almirante retirado de la Marina estadounidense, sobre la importancia de hacer la cama todas las mañanas. En un discurso de graduación en la Universidad de Texas, el ex almirante afirmó que si cualquiera de nosotros quiere cambiar el mundo, debería “empezar por hacer [su]cama”.

“Si haces tu cama todas las mañanas, ya habrás cumplido con la primera tarea del día”, expresó.

“Las pequeñas cosas de la vida tienen importancia. Si no puedes hacer bien esas cosas pequeñas, nunca serás capaz de hacer bien las cosas grandes”.

“Al hacer tu cama también fortalecerás el hecho de que las pequeñas cosas de la vida tienen importancia. Si no puedes hacer bien esas cosas pequeñas, nunca serás capaz de hacer bien las cosas grandes. Y si por casualidad tienes un día miserable, al volver a casa encontrarás una cama bien hecha, una cama que tú hiciste. Y una cama te anima con la promesa de un mañana mejor”.

Así que preguntamos a 13 mujeres qué hacen ellas para que cada día sea un poco más productivo y manejable.

Para muchas de ellas, comenzar la mañana con optimismo y productividad significaba hacer la cama antes de pasar al resto de las tareas. Para otras, la rutina era una cuestión más profunda y un poco más espiritual.

Puede que algunas de sus respuestas te sorprendan, ayuden y motiven.

Empieza el día sola

Annie Wood Bell, 30 años, de Anderson, Indiana, conoce bien el valor del tiempo que se dedica a sí misma antes de empezar con la carrera diaria de llevar a los niños al colegio. Asegurar unos minutos a solas con su café antes de que llegue la locura le ayuda a mantener la calma y la concentración tan necesarias a lo largo del día.

Vístete despacio si tienes prisa

Para algunas personas muy atareadas, empezar el día siendo instantáneamente productivas puede hacerles sentir estrés o ansiedad desde el mismo momento que se levantan. Dani Daniel, 31 años, de Houston, usa una aplicación móvil donde escucha una lectura de la Biblia mientras se prepara para empezar la mañana. Esto le ayuda a centrarse, calmar su espíritu y mantener su alma sosegada.

Saca brillo al fregadero

Jasmine, 27 años, de Chicago, fotógrafa y madre de un hijo, dice que fregar los platos y la encimera antes de acostarse le ayuda a que la mañana siguiente vaya mucho más fluida. Despertarse y encontrar un espacio limpio y ordenado le ayuda a sentir su mente calmada y despejada al entrar en la cocina, lista para empezar su día. FlyLady, gurú de la gestión del hogar en Internet, se manifiesta de acuerdo con esta actividad de “sacar brillo al fregadero” —o limpiar el fregadero de noche tan a conciencia que resplandezca— porque así pondrá las bases para un día alegre y productivo.

Reconsidera el tiempo que de verdad necesitas para hacer algo

Annie Linn, 26, madre de dos niños, Albuquerque, contestó que lo primero que hace es encender la cafetera y en el tiempo que se hace el café, unos seis minutos, ya ha terminado al menos una pequeña tarea. Ya sea poner una lavadora o pasarle el trapo a la encimera, simultanear algunas tareas ayuda a que el día sea mucho más productivo. Tendemos a pensar que necesitamos grandes bloques de tiempo para cumplir con cualquier tarea significativa, pero se pueden hacer muchas cosas en seis minutos. Divide el día en fracciones de seis minutos y habrás vaciado el lavavajillas, pagado un par de facturas y hecho una cita con el pediatra. Casi como si fueras… una persona productiva.

Multitasking, sí, pero divertido

Amber Weeks, 35, Albuquerque, dice que consigue que sus días sean más ligeros y divertidos al llevar a los niños a pasar un rato de recreo mientras ella hace recados. Por ejemplo, prefiere ir al mecánico local que hay junto a una bonita librería y una rosaleda para así poder mezclar momentos de diversión con sus hijos durante su recorrido por la lista de tareas diarias. Alternar los quehaceres y el placer con cierto sentido de conexión hace que el día parezca menos una carrera de locos.

‘Limpia en 10’

Amy Groenhof, 31, de Colorado Springs, usa un método de limpieza que denomina ‘Limpia en 10’: durante 10 minutos, todo el mundo en la casa limpia y ordena frenéticamente todo lo que pueda. Cuando se acaba el tiempo, se da por terminada la limpieza del día. ¡Se puede conseguir mucho en únicamente 10 minutos de limpieza superconcentrada y colaborativa!

Pide fuera de menú

Todos sabemos que en realidad el hecho de cocinar no es tan duro; lo agotador es decidir qué cocinar y qué comprar y preparar los ingredientes, que cansa sólo pensar en ello. Eryn Beecham, 33, mamá en Albuquerque, planifica cinco comidas a la semana que son intercambiables entre los días y para ello se abastece durante el fin de semana. Cuando se acerca la noche y los niños piden la cena, ella puede decidir de entre una de las cinco comidas y ponerse a ello sin el esfuerzo mental de decidir en el momento ni tener que hurgar en la despensa para ver qué posibilidades hay.

Mucho más que leggings

Jessica Paul, 29 años, de Montgomery, Alabama, es una madre ama de casa para la que vestirse con ropa “de verdad”, en vez de quedarse en chándal o con las mallas del yoga, supone una gran diferencia. Empieza su día de trabajo en casa al mismo tiempo que su marido, y lo hace asegurándose de estar vestida y lista para el día para cuando él ya sale por la puerta hacia el trabajo. Una vestimenta linda (¡y cómoda, claro!) puede incrementar su productividad y le ayuda a sentirse preparada para lo que quiera que traiga el día.

La importancia de la primera lectura

Dar la bienvenida al día con cualquiera de las horribles noticias de la portada de un periódico puede empañarte de ansiedad para el resto de la jornada. Carrie Daukas, 34, de Thornton, Colorado, empieza cada mañana con unos cuantos capítulos de la Biblia acompañando a su café. Su familia sabe bien que su lugar por la mañana es siempre el mismo: en el sofá, la Biblia en una mano y la taza en la otra. Este tiempo que dedica a sí misma para orar y leer establece el tono para el resto del día, un tono sereno y centrado.

Mantén a raya el desorden

A todos nos gusta una casa ordenada, pero Abbie Claire de Chicago está en paz con el desorden gracias a una especie de pacto: se permite la existencia del desorden, pero lo confina a una esquina de la mesa de la cocina. Al tener esta “zona de contención” para el caos, mantiene el resto de la casa ordenada y mete mano a esa esquina de jaleo cuando sea que tenga unos cuantos minutos libres.

Navega a favor del viento

Leigh Anderson, 42, de New York, usa una técnica que aprendió en el libro Writing Your Dissertation in 15 Minutes a Day [Escribir tu tesis con 15 minutos al día]. Termina su día de trabajo en mitad de un pensamiento, en vez de levantarse del escritorio cuando ya no se le ocurre qué más hacer (por supuesto, se deja una nota a sí misma para recordar al día siguiente el pensamiento en cuestión). De esta forma, cuando tiene que continuar la mañana próxima, puede adentrarse de lleno justo donde se quedó. Así aprovecha el impulso y previene los momentos en blanco de pensar “bueno, ¿qué se supone que tenía que hacer hoy?”.

Designa una hora para todo

Renee Overholt, 31, de Phoenix, regula sus tareas a lo largo de todo el día. Como ama de casa y trabajadora en casa, tiene ciertas horas concretas para terminar ciertos trabajos y no se siente culpable si se le acumulan tareas para el resto del día. Las camas y las habitaciones quedan listas todas las mañanas, pero los platos pueden esperar a después del almuerzo. Los juguetes se recogen antes de la hora de la siesta, así que hasta entonces no se preocupa por el desorden.

Tener unas pautas bien determinadas sobre cuándo tiene que hacerse cada tarea reduce el estrés y la culpabilidad cuando algunas cosas se nos vayan de las manos o se cree un poco de lío en la casa. Ella sabe que siempre, cuando da la 1 p.m., los juguetes van al baúl.

Tu tiempo libre, de verdad libre y de verdad tuyo

Se supone que las noches y los fines de semana son para tu tiempo libre, ¿verdad? Bueno, no lo serán si interfiere tu lista de tareas. Alexis Deise, de 42 años, nos dice: “Mi truco secreto es hacer todo lo posible en mis descansos del trabajo, cuando todo está tranquilo y puedo terminar las cosas más rápido sin interrupciones, mejor que en casa. Gimnasio a la hora de comer, pagar facturas durante mi pausa de media mañana, lidiar con cosas del colegio y concertar citas en mi descanso de la tarde. Así acabo antes, además lo siento menos como una imposición molesta cuando lo hago en un descanso del trabajo que cuando es una violación de mi inusual tiempo libre”.

Por Ashley Jonkman

 

Fuente: ALETEIA

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