El miedo es una emoción caracterizada por extrañas sensaciones y experiencias negativas ante sucesos o situaciones, en las que se percibe algún peligro. Es el temor a lo desconocido que causa angustia y desestabilidad en el ser humano.

El niño entra a formar parte de un mundo nuevo en el momento de su nacimiento, se observa en el bebé cuando empieza a abrir sus ojitos, repasar todo lo que hay a su alrededor, el rostro de su madre, la habitación, y las cosas que para él son desconocidas. A medida que el niño se da cuenta de su yo, y que es una personita separada de su madre, va experimentando variadas sensaciones que le hacen sentir temeroso en un momento u otro dentro de las etapas de su desarrollo.
Al octavo mes de nacido el niño siente miedo a las personas desconocidas, lo cual lo manifiesta con su llanto y el no querer que esa persona lo bese, lo cargue. Este temor pasará cuando esa persona le empiece a ser familiar.
En el primer año de vida, cuando el bebé inicia a dar sus primeros pasitos y va tambaleante al encuentro de mamá, al caer al suelo, vive una situación difícil, que no quiere volver a pasar, y le cuesta nuevamente ponerse en pie e intentar caminar.
Así sucesivamente podemos hacer mención a un sin fin de miedos en cada etapa evolutiva del menor, estos miedos se van superando y a medida que el niño va creciendo se van presentando diferentes momentos.
En general los niños experimentan temor a la obscuridad, temor en la práctica del control de esfínteres, miedo a quedarse solitos cuando la mamá sale de la habitación, miedo a los extraños, a los animales, algunos viven angustia en su primer día de clase en preescolar o primaria. Niños de edad escolar suelen tener desagradables pesadillas, sueños relacionados con la angustia que están viviendo.
Los miedos suelen ser experiencias no agradables, pero que pueden vivirse dentro de la normalidad, y que cuando estos rebasan y limitan las actividades cotidianas en el niño, se debe preguntar como padres ¿cómo estoy apoyando a que el niño enfrente sus miedos?, Los temores en el niño no deben ser ignorados, o ponerse como platillo de risa en la comida. ¿Qué tanto como padres o tutores se está influyendo para que el niño viva con mayor intensidad los miedos?, ¿Cómo es la relación de autoridad que se tiene con los niños?
Siendo los temores una experiencia dentro de un rango normal en el desarrollo de los niños, no deben pasar desapercibidos y se debe generar el ambiente propicio y la confianza, para que se vayan superando y logrando la estabilidad que el menor requiere, para su óptimo crecimiento.
Algunas tácticas para que los niños vayan superando los miedos son:
• Que los padres generen un ambiente de confianza y estén al pendiente de las necesidades del niño
• No ridiculizar los miedos del niño
• Acompañarlo y ayudarlo a enfrentar poco a poco a lo que le teme.
• Tratar de calmarlo y quedarse un poco con él en su cuarto
• Escenificar emotivamente, alguna escena de temor donde el niño sea el protagonista que vence
• Acercarlo a esos animales que el niño teme y que no sean peligrosos para él
• Evitar el ver películas de miedo, noticias delante del niño que generen temor.
• No asustar al niño durante el día como forma de bromas pesadas etc.
• Ayudar al niño a relajarse y controlarse ante ciertas situaciones que le provocan temor
• Platicar con el niño y brindarle apoyo ante sus temores e inquietudes

El niño va creciendo y así como el adulto debe enfrentar miedos que lo van fortaleciendo, el pequeño ha de enfrentar sus propios temores de una manera adecuada, donde se le brinde el cariño, la comprensión y la seguridad, que él necesita para crecer fortalecido y en un futuro sea resiliente a las diversas situaciones en que deba enfrentar su vida.

Lic. Emma Monjaraz Anguiano

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