sabiduría Papa Francisco: La caridad es el único brazo sabio e invencible porque tiene el poder de desarmar la fuerza de los que hacen el mal

El Papa Francisco celebró una Santa misa en la plaza exterior del Santuario de San Pío de Pietrelcina con motivo de su visita pastoral a San Giovanni Rotondo. En su homilía, el Papa eligió tres palabras de los textos bíblicos proclamados durante la liturgia del sábado y los amplió en su homilía. Estas palabras son: oración, pequeñez y sabiduría.

Oración

El texto del Evangelio de Mateo (11,25) presenta a Jesús orando.

“Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra”.

El Papa Francisco describe la oración de Jesús como “una que fluía espontáneamente y no era opcional”. Al respecto, el Santo Padre indicó:

El Señor solía ir solo a lugares solitarios para orar porque el diálogo con el Padre era una prioridad.

Los discípulos de Jesús le pidieron al Señor que les enseñara a orar (Lc 11,1) porque vieron que su oración era natural e importante para él.

Si queremos imitar a Jesús, también podemos comenzar donde Él comenzó, es decir, desde la oración.

Los cristianos, debemos preguntarnos entonces:

“¿Los cristianos oramos lo suficiente?”…

En lugar de poner tantas excusas y olvidar “la mejor parte” (Lc 10,42), debemos recordar que sin el Señor no podemos hacer nada (cf. Jn 15,5) El Padre Pío solía recomendar:

“Oren a menudo, mis hijos, recen siempre, nunca se cansen de orar” (palabras del II Congreso Internacional de los Grupos de Oración, 5 de mayo de 1966).

Jesús enseña cómo orar

En su oración, Jesús no dice “necesito esto y aquello”, sino “te alabo”. El Padre no puede ser conocido a menos que nos abramos a la alabanza, a menos que el tiempo se dedique solo a él, a menos que lo adoremos.

Manteniendo un contacto personal, en silencio ante el Señor, podemos entrar en comunión con Él

La oración puede comenzar con un pedido, pero debe pasar a la alabanza, a la adoración, a permanecer con Dios para traerle el mundo.

Les pregunta: ¿Quien confiará las personas al Señor a menos que lo hagamos nosotros?. Es por esto que el Padre Pío fundó los grupos de oración a quienes dijo:

“Es la oración, esta fortaleza unida de todas las almas buenas, lo que mueve el mundo, que renueva las conciencias… que sana a los enfermos, que santifica el trabajo, que eleva la atención médica, que da fortaleza moral… que esparce la sonrisa y la bendición de Dios sobre los pusilánimes y los débiles”. (Palabras del II Congreso Internacional de los Grupos de Oración, 5 de mayo de 1966).

Pequeñez

Son los pequeños, cuyos corazones son humildes, abiertos, pobres y necesitados, que sienten la necesidad de rezar. El corazón de estos pequeños es como una antena que capta la señal de Dios.

El Padre Pío solía llamar a su hospital “Casa para el Alivio del Sufrimiento”, como el “templo de la oración y la ciencia”.

Jesús se encuentra en aquellos que están enfermos. Y el cuidado amoroso de aquellos que se doblegan sobre las heridas de sus vecinos es la manera de encontrarlo.

Sabiduría

La tercera palabra, sabiduría, viene de la primera lectura tomada de Jeremías 9,22:

“Que el sabio no se gloríe de su sabiduría, que el fuerte no se gloríe de su fuerza, ni el rico se gloríe de su riqueza”.

La caridad animada por la fe es el único brazo sabio e invencible porque tiene el poder de desarmar la fuerza de los que hacen el mal.

Como Jesús, el Padre Pío luchó sabiamente contra el mal durante toda su vida, humildemente, obedientemente, con la cruz, ofreciendo el dolor por amor.

Todo el mundo lo sabe y admira al Padre Pío por esto, pero ¿cuántos lo imitan de esta manera? Muchas personas están listas para hacer clic en “Me gusta” en las páginas de los grandes santos, pero ¿quién hace lo que hacen? Porque la vida cristiana no es un “me gusta”, sino un “me dono”.

El Padre Pío decidió entregarse a otros especialmente como Confesor. Es en el Sacramento de la Reconciliación donde comenzamos a vivir una vida sabia, ahí es donde comienza la sanación del corazón. Y es a este sacramento que el Padre Pío nos invita a regresar hoy.

El Padre Pío, nos pregunta a todos:

“¿A dónde vas? ¿A Jesús o a tu propia tristeza? ¿A dónde regresarás? ¿A quien te salva o a tu propio abatimiento, a tus propios remordimientos, a tus propios pecados?  Ven, el Señor te está esperando. Ten valor, no hay ninguna razón, no importa la gravedad que te excluya de su misericordia (Padre Pio).

Papa Francisco. Visita al Santuario de San Pío en San Giovanni Rotondo, 17/03/2018
Publicado originalmente en Píldoras de fe
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