“A medida que mi vientre crecía con el bebé de mi violador en el interior, me hundía en una depresión. En mi momento más bajo, prometí abortar y luego quitarme la vida”, cuenta la joven. Sin embargo una señal cambió los planes de Shantell Myers, cuando solo tenía 17 años.

Cuando Shantell Myers tenía 17 años, fue violada. Al principio, decidió abortar, pero cambió de opinión y no solo salvó la vida de su hijo, sino la suya.

La joven había dejado su hogar en West Yorkshire (Reino Unido) para escapar de una infancia abusiva. Sin embargo, se encontró con más violencia. Myers estaba caminando hacia la casa de una amiga cuando todo sucedió.

“El barrio era tranquilo y estaba mal iluminado, pero no estaba lejos y conocía el área”, cuenta. “Sentí como si me golpearan con un ladrillo cuando, de la nada, apareció un extraño que acechaba en las sombras y me tiró al suelo. Sin darme cuenta, me golpearon  y me pusieron boca abajo en la hierba. Debido al miedo, no podía hablar, y mucho menos moverme”, recuerda.

Myers asegura que su mente se quedó en blanco y su cuerpo flácido, cuando comenzó el ataque. “Era completamente consciente de lo que me estaba pasando, pero mi cerebro estaba en estado de shock”, relata.

Asimismo, la chica señala que “el extraño desapareció y me dejó temblando sobre la hierba. Nunca vi su cara”.

Myers trató de olvidarlo, pero tres meses después se dio cuenta de que estaba embarazada y quedó devastada. “Todas las emociones que no había sentido tres meses antes llegaron rápidamente. No quería al bebé y no tenía por qué quedármelo”, sentencia.

“A medida que mi vientre crecía con el bebé de mi violador en el interior, me hundía en una depresión”, dijo. “En mi momento más bajo, prometí abortar y luego quitarme la vida”, señala. Ella quería que todo terminara y a los seis meses programó un aborto.

Pero algo sorprendente los salvó a ambos. “Pensé que nada podría cambiar mi opinión hasta la noche anterior al aborto cuando, de la nada, el bebé me dio una pequeña patada”, dijo al Daily Mail.

“Nunca antes había sentido algo así, era como electricidad atravesando mi cuerpo. Sentí una conexión instantánea y de repente sentí que conocía al bebé, era una señal”, exclama. Myers llamó al abortorio a la mañana siguiente para cancelar el procedimiento e inmediatamente comenzó a prepararse para el nacimiento de su bebé.

“En diciembre de 2013, di a luz a mi bebé y cuando vi a Lucas por primera vez, fue como si mi vida comenzara de nuevo”, relata. Lucas ahora tiene cuatro años, y Myers está casada con un hombre que cría a su hijo como si fuese el padre.

Además, la joven afirma que “tenerlo realmente me ayudó a seguir adelante y a superar la violación”.

Miriam Calderón

Publicado originalmente en: Actuall

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