Oye hermano, te tengo información para tus talleres de tanatología. Anunció Gaspar a su hermano el médico Francisco. Encontré datos de investigaciones sobre el efecto de la oración en la curación de enfermos muy confiable.


En uno de ellos, la psiquiatra e investigadora Elizabeth Targ, decidió comprobar la efectividad de los efectos de la oración con el rigor de su entrenamiento científico, con todo tipo de controles. Así investigó científicamente los efectos de la oración en enfermos de SIDA y encontró que la oración hecha por su salud los mejoraba, pero su estudio fue validado cuando otra investigación del Instituto Mid-América sobre el Corazón también lo comprobó.

Estos midieron con todo detalle, los efectos de la oración de intercesión en pacientes cardiacos hospitalizados durante 12 meses, y se pudo demostrar que dichos pacientes habían tenido menos efectos adversos y estadía más corta en el hospital cuando se oraba por ellos.

Las personas que oraron por ellos no eran “profesionales” de la salud, ellos simplemente creían en Dios y que Él respondía cuando ellos oraban para que sanara a alguien enfermo. Estos oradores fueron básicamente cristianos y católicos, y se les pidió que oraran cada uno por un paciente.
Después de un mes, los síntomas del grupo que tenían alguien orando por ellos, se redujo 10 por ciento comparado con los de otros pacientes por quienes nadie oraba. Según los estándares del hospital estaban definitivamente mejor en todos aspectos que los otros.
Los investigadores afirmaron que no buscaban la demostración de que Dios respondiera las oraciones, sino solamente que cuando alguien tiene actitud de oración por un paciente este tiende a mejorar sus niveles de salud. Esto es sin importar el método usado, siempre y cuando se sostuviera la intención de que el paciente fuera sanado.
Pero también se encontró algo notable. El aislamiento que presenta una persona consigo mismo, o con la propia comunidad o con la propia espiritualidad, es lo que suele enfermar a las personas, más que las condiciones de salud como el alto colesterol. En estudios sobre la longevidad, las personas que vivían más no eran únicamente los que creían o tenían fe, sino quienes además tenían fuerte sentido de pertenencia a una comunidad.
Además se demostró que la intención del médico era más importante que su medicina. Cuando un médico acelerado desea que su paciente cancele su cita para que se pueda ir a comer, o cuando un médico de guardia desvelado descuida a su paciente, o cuando al médico no le “cae bien” un paciente, pueden causar efectos dañinos en la salud de éste. Y es casi seguro que el más importante tratamiento que un médico puede dar a un paciente es su actitud positiva de atención y fe en que alcanzará la salud.
Estos efectos de las oraciones de intercesión en la salud de pacientes, dijo Francisco, son bien conocidos por nosotros. De hecho tenemos varias comunidades como las religiosas Agustinas, los grupos de Adoración Eucarística Perpetua o los de la Renovación quienes nos apoyan en casos especiales. Y esto con resultados sorprendentes, especialmente cuando es todo un grupo el que ora por ellos.

Por Yoltéotl Martínez

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