La víctima de ETA Irene Villa y el exterrorista del IRA Shane O’Doherty son dos de los protagonistas de la película dentrada en el valor del perdón. “Los ejemplos de reconciliación que muestro en la película ‘El mayor regalo’ son una invitación preciosa y amable, que cualquiera puede aplicar”, dice Cotelo.

Nacido en Madrid en 1966, Juan Manuel Cotelo es una rara avis dentro del panorama audiovisual español. Después de trabajar en numerosas productoras audiovisuales y haber formado parte del elenco de algunas de las series de televisión más destacadas en España en los años 90 del siglo XX y la primera década del XXI (Compañeros, Javier ya no vive solo, 7 vidas, Hospital Central, El Comisario, Aída, El Internado, Los Serrano) puso en marcha la productora y distribuidora ‘Infinito más Uno’ en 1998. Y sus trabajos se han contado por éxitos pese a ser profundamente heterodoxos respecto a la cultura dominnate. O precisamente por eso.

Tras ‘La última cima’, ‘Te puede pasar a ti’, ‘Tierra de María’ y ‘Footprints, el camino de tu vida’, Cotelo se presenta de nuevo al público con ‘El mayor regalo’ una película sobre el perdón basada en testimonios reales de personas que han dado o recibido este don en circunstancias excepcionales y que se estrena este próximo viernes 9 de noviembre en España.

Victimas del terrorismo que perdonan a sus victimarios, como Irene Villa; asesinos en serie o terroristas especializados en poner bombas que se arrepienten de sus acciones, como Shane O´Doherty.

En definitiva, un final feliz e inesperado que en el vídeo de presentación de la película Cotelo tilda de “revolucionario”. Actuall habla con el cineasta.

¿Es posible humanamente el perdón o es necesario el auxilio del de Arriba?

Todo lo que es “humanamente” posible… lo es gracias a Dios. Vivir no es posible, sin Dios. Respirar no es posible, sin Dios.

Todos podemos amar sin condición, pues Dios ha puesto esa capacidad en cualquier corazón humano, que está hecho “a imagen y semejanza de Dios”, tal como leemos en la Biblia. Por tanto, no encuentro ninguna diferencia entre nada que sea “humanamente” posible y algo que sí lo sea con el auxilio de Dios, a quien no busco por ahí “arriba”, sino aquí abajo, en mi corazón y en el corazón de cada persona.

¿Es posible el perdón cuando se perpetúa la injusticia?

Todo perdón surge de una injusticia: alguien ha dañado a alguien. Y el perdón se da, como un acto gratuito de amor incondicional, incluso cuando es imposible equilibrar la balanza de la justicia. Por ejemplo, si una persona insulta a otra… ¿cómo puede hacerse justicia? Ya es imposible, no hay modo de restañar el daño. Si alguien asesina a una persona… o si asesina a 50 personas… no hay modo de hacer justicia, la balanza está desequilibrada para siempre. O si un hombre es infiel a su mujer durante años… ¿cómo puede hacer justicia? Ya es tarde… Sin embargo, aunque no pueda hacerse justicia, sí puede lograrse la reconciliación y la paz, mediante el perdón. La justicia y el perdón se mueven en planos paralelos. La Justicia es limitada, no siempre es posible arregar las cosas que fueron destrozadas… Sin embargo, el perdón puede alcanzar límites infinitos, alcanzando una restauración total y una paz completa dentro de cada persona.

¿Ud. entrevista a asesinos arrepentidos, ¿qué es lo que les hace pedir perdón?

Todos conocemos la voz de la conciencia, desde que nacemos, sin necesidad de haber asesinado. Y esa voz nos impulsa a pedir perdón, a arrepentirnos, a llorar, al deseo de ser mejores personas. Muchas veces, el arrepentimiento llega después de haber recibido el perdón. El perdón recibido, gratuitamente, por puro amor, nos derrite, nos derrumba, vence sobre nuestro propio orgullo. ¿Cómo no pedir perdón, habiendo sido perdonados? Lo he visto en personas que han asesinado y también en mí mismo. Ser perdonado es la vía más eficaz para alcanzar el arrepentimiento, cuando nos parecía imposible volver a ser amados.

Dicen que el rencor es un veneno que mata al que lo porta…

Lo dicen… y cualquiera de nosotros lo ha experimentado en su propia vida, ¿o acaso es una experiencia que sólo han tenido algunos seres especiales? Todos sabemos lo mal que nos sentimos al odiar.

¿Perdonar libera de ese rencor?, ¿la división nos anula?

Perdonar libera, claro que sí. Muchas metáforas nos ayudan a expresar esa liberación: es como soltar una mochila pesada, desatar una cadena que nos esclavizaba, respirar libremente cuando nos estábamos ahogando… Cada uno de nosotros es un ser social, esto no es un añadido a nuestra naturaleza, sino que es parte de nuestra esencia. Cuando amamos y somos amados… todo va bien. Y cuando estamos divididos… vamos mal, fatal.

Por qué hablar del perdón ahora?, ¿pretende que nos reconciliemos con el hermano?

Esto no va de lo que yo pretenda, sino de lo que todos sabemos que debemos hacer, si queremos recuperar la paz, cuando la hemos perdido. Los ejemplos de reconciliación que muestro en la película ‘El mayor regalo’ son una invitación preciosa y amable, que cualquiera puede utilizar como trampolín para aplicar en su propia vida, o pasar de largo. ¿Quiere saber lo que yo pretendo? Animar, invitar, sugerir, ilusionar, entusiasmar al espectador con una propuesta realista, ya probada, siempre eficaz, que sirve para arreglar cualquier conflicto. Ahí acaba mi tarea. Todo queda en manos de cada espectador. Yo soy un mero contador de historias, que deseo aportar soluciones, sin limitarme a describir las desgracias ni a denunciar las situaciones injustas o tristes. Los comunicadores podemos dar un paso más, implicándonos en aportar soluciones.

¿Por qué cree que sus películas tienen tanto éxito?, ¿hay sed de positividad?

Todos somos adictos al amor, a la belleza, a la bondad… Y, sin embargo, resulta curioso que los medios de comunicación y los formatos de entretenimiento ofrezcan mayores dosis de odio, fealdad y maldad. El éxito de las películas que proponen el amor y el humor no es algo sorprendente, sino algo coherente con nuestra propia naturaleza. A veces pienso que la oferta para masoquistas es mayor que la oferta para quienes somos adictos al amor. Tal vez ahí esté la clave del éxito. Hay una demanda universal, poco satisfecha.

Publicado originalmente en Actuall

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