rosario Las prácticas piadosas (como el rezo del Rosario) son una forma de demostrar nuestro amor a Dios, nuestro deseo de alabarlo, darle gracias, pedirle favores y contagiar a otros de estos mismos deseos.

Cuenta la tradición que la Vírgen se le apareció a Santo Domingo de Guzmán con un rosario en las manos y le enseñó a rezarlo, solicitándole que lo predicara entre los hombres. En esa aparición también le reveló las 15 promesas para las personas que rezan el rosario. Sin embargo, en el siglo XV su devoción había decaído, por lo que nuevamente la Virgen se le apareció al beato Alano de la Rupe, pidiéndole que recogiera en un libro todos los milagros llevados a cabo por el rosario y le recordó las promesas que siglos atrás dio a Santo Domingo.

Sabiendo que no es un trueque de” rezo y me das”, al contrario te ofrezco de lo mismo que Tú me has dado y dame lo que sea mejor para mí, porque sé que me amas.

Cuando rezas para pedir una gracia o un favor a Dios, tienes presente que Él conoce bien cuáles son tus necesidades y confías en su Amor y Sabiduría; le pides a Dios, sí, pero anteponiendo lo que decimos en el Padrenuestro: “Hágase Señor tu voluntad…”.

La Virgen María intercede por nosotros ante Dios y promete a quienes rezamos el Rosario, por ejemplo, que “recibiremos cualquier gracia… seremos protegidos siempre… nos socorrerá en las necesidades… .” Y también promete que” hará germinar las virtudes… destruye el vicio y libra del pecado… el alma no perecerá…

Promesas de Nuestra Señora del Rosario:

  1. Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
  2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
  3. El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.
  4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.
  5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.
  6. El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.
  7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.
  8. Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.
  9. Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.
  10. Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.
  11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
  12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
  13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.
  14. Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
  15. La devoción al Santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.

 

 

 

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