los La adolescencia es una etapa bellísima pero al mismo tiempo conflictiva para padres e hijos, es por ello la urgencia de la presencia de Dios y la de sus progenitores o quien haga de ellos en sus vidas; es esencial la comunicación, la paciencia y el deseo de disfrutar juntos esta etapa porque ambas partes tiene mucho que aprender para la vida.

Señor, tengo un hijo adolescente
Te pido por él,
para que
te llame desde su soledad y necesidades,
para que yo sepa entenderlo
y no se convierta en un enigma
para sí mismo ni para mí.
Que sepa comprender
sus risas, sus cambios de humor
y sus rabietas.
Que interprete y acompañe
sus cobardías, ambiciones, amores y hasta rencores.
Que sea luz y ejemplo,
compañía y seguridad
que marque los límites con firmeza y seguridad
sabiendo a la vez darle
alas para forjar lentamente su destino.
Dame un corazón lleno de amor
para dar sin medida.
Y un corazón que no tenga dibujados los tiempos.
Dame tu luz, tu gracia y tu amor. Los necesito.
¡Tu Luz! Para ver claro el camino, el futuro,
y ayudarle a descubrir sus
posibilidades y limitaciones,
para que crezcan con alas seguras
y corazón dispuesto a ser valiente,
para amar y ser responsable
de su vida y quienes tienen a su lado.
Dame fuerzas Señor, para ver crecer a mis hijos
y sostenerlos con mano segura
Hasta que un día…
levanten su vuelo.
Amén.

(Del libro Jesús a mi alma. Autor: P. Guillermo Serra, L.C.)

Artículo originalmente publicado por padreguillermoserralc.blogspot.it

Fuente: www.es.aleteia.org

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